Vinculan la apnea del sueño a un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón

El médico gallego Luis Seijo apunta además una relación entre el tumor y dolencias pulmonares como el enfisema y la EPOC

Investigadores de la Clínica Universidad de Navarra han demostrado la existencia de una asociación entre el síndrome de apneas hipopneas del sueño (SAHS) y el cáncer de pulmón. Así lo desveló el doctor gallego Luis Seijo, codirector del Departamento de Neumología de la Clínica y coordinador de un simposio sobre EPOC, SAHS y cáncer de pulmón celebrado en Madrid.

En esta cita médica, organizada por la Clínica de forma conjunta junto a la Fundación Jiménez Díaz y Ciberes ISCIII (Centro de investigación Biomédica en Red del Instituto Carlos III), se abordó la relación del cáncer con otras dolencias pulmonares como el enfisema y la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

“Mientras que los mecanismos genéticos y moleculares que condicionan los vínculos entre el enfisema, la EPOC y el cáncer de pulmón comienzan a esclarecerse, se sabe muy poco de la confluencia entre esas tres patologías y la hipoxia nocturna provocada por el SAHS”, aseveró Seijo.

En todo caso, aseveró que a raíz de los estudios realizados por el grupo de la Clínica Universidad de Navarra “demuestran que los pacientes con SAHS y, especialmente con hipoxemia nocturna, tienen más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón o nódulos pulmonares”, subraya.

Además de la relación entre ambos factores, el simposio abordó también la inmunoterapia como tratamiento clave para tratar el cáncer de pulmón metastásico, dado que entre el 15% y el 20% de los pacientes que reciben esta terapia permanecen vivos a los cinco años, un logro nunca antes alcanzado con ningún otro tipo de tratamiento.

“Por primera vez hay un porcentaje relevante de pacientes que a los cinco años de comenzar el tratamiento inmunoterápico mantienen la enfermedad sin progresión, lo que sería lo más parecido a estar curado sin estarlo, según el concepto clásico de curación”, señaló el doctor Ignacio Gil Bazo, codirector del Departamento de Oncología Médica de la Clínica, que recordó que “en 2002 la supervivencia estimada de los pacientes, independientemente de las combinaciones con quimioterapia que recibieran, era de tan solo 7 u 8 meses de vida desde el diagnóstico”.

Fuente Original: elFarodeVigo