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«Aunque se fume, no es normal pararse subiendo una cuesta» Dra Cristina Represas

Advierte que el mejor tratamiento contra la EPOC es dejar el tabaco y que cada vez hay más mujeres

La tesis doctoral de la neumóloga Cristina Represas (Ponteareas, 1977) se presentó el mes pasado, pero en realidad es un compendio de un trabajo que lleva varios años poniendo en práctica en consulta para diagnosticar a más personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Una parte de ese trabajo pasa por dotar de formación y herramientas a los centros de salud. Represas habla con La Voz, precisamente, tras dar una formación en atención primaria.

-¿En qué consiste esa estrategia de fondo?

-En cribar, en buscar pacientes con factores de riesgo y no solo en el hospital sino también fuera, en atención primaria, urgencias y farmacias. Cuando se hace ese cribado, el siguiente paso es hacer espirometrías en todos los centros de salud para confirmar cuáles tienen EPOC. Así se diagnostica a muchos pacientes que no están diagnosticados.

-¿Todos los enfermos de EPOC tienen que acudir a la consulta del neumólogo?

-No. Hasta un 60 % pueden ser tratados en atención primaria, siempre y cuando no tengan agudizaciones o descompensaciones.

-En el estudio Episcan del 2007 demostraron que el 78 % de los casos no estaban diagnosticados. Después de tantos años trabajando en esa línea, ¿cree que ahora ese porcentaje es menor?

-Eso mismo me preguntaron en el tribunal de la tesis. Creo y espero que sí. Ahora estamos haciendo el Episcan 2 y ahí se verá. Espero que por lo menos haya bajado al 70 %.

-En la EPOC ocurre como en el cáncer de pulmón: cada vez hay más enfermas mujeres.

-Hasta hace no mucho se pensaba que masculino, pero siempre que esté presente el hábito tabáquico afecta igual a unos y a otras. Cada vez se diagnostica a más mujeres.

-Sabiendo que hay tanto infradiagnóstico, ¿quienes de los que lean esta entrevista deberían preocuparse?

-Los que fumen o hayan fumado en el pasado y que tengan algún síntoma como fatiga, tos o expectoración. Esos deben consultar con su médico de cabecera y hacerse una espirometría.

-Si alguien era fumador y lo dejó, ¿cuándo desaparece el riesgo?

-Hay un índice que equivale a haber fumado una cajetilla al día durante diez años. Si se cumple, el riesgo nunca desaparece. Incluso se puede haber desarrollado un principio de EPOC en el pasado y que dé síntomas ahora.

-¿Qué se considera fatiga?

-No es normal tener que pararse subiendo una cuesta. A veces se achaca a que se fuma; pero aun así no es normal.

-Mucha gente cree que la EPOC no mata.

-La EPOC es una enfermedad crónica. Eso significa que te vas a morir con EPOC, o en muchos casos de EPOC o por complicaciones que desencadene. No se cura. Dejar de fumar es el tratamiento más importante. Se mejora la calidad de vida.

Un dispositivo para diagnosticar rápido en las farmacias

La tesis de Cristina Represas fue dirigida por el jefe del servicio de neumología del Chuvi, Alberto Fernández Villar, y por el profesor Alberto Ruano, y mereció un sobresaliente cum laude. Presentó varios estudio realizados en los últimos años en hospitales, centros de salud, urgencias y farmacias. «Sin la colaboración de todos los profesionales, no habría sido posible», reconoce.

A las boticas se les entregó un dispositivo conocido como COPD-6, que permite diagnosticar la EPOC en seis segundos. «Las farmacias son un sitio ideal para hacer educación sanitaria, porque muchas veces es la puerta de entrada de los pacientes en nuestro mundo. Allí podrían preguntar al paciente si fuma, si se fatiga y, si es así, derivarlo al médico para que le hagan la espirometría. Incluso, si disponen del COPD-6, pueden hacer la prueba», explica Represas.

La neumóloga subraya que están saliendo muchos tratamientos, pero advierte que es importante vacunarse de la gripe para evitar complicaciones.

Autor: Ángel Paniagua

Vía: lavozdegalicia

Más agudizaciones pero mejor supervivencia en las mujeres con EPOC

El infradiagnóstico de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) entre las mujeres es mayor que en los hombres, por lo que es necesario impulsar estrategias divulgativas que incidan sobre la importancia de la EPOC para las mujeres.

También es preciso mejorar la caracterización diferencial de esta enfermedad, poniendo una especial atención en que estas pacientes padecen al mismo tiempo de importantes comorbilidades como la osteoporosis, la depresión y la ansiedad, según concluye un artículo publicado en Archivos de Bronconeumología, publicación científica de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). El artículo es fruto de una amplia revisión de estudios sobre las diferencias de género en EPOC, a fin de determinar si las mujeres con EPOC son diferentes respecto a los hombres que la padecen.

El tabaquismo es el principal factor de riesgo de la EPOC y los estudios revisados al respecto coinciden en que el hábito tabáquico tiene un mayor impacto sobre el deterioro de la función pulmonar en mujeres que en hombres. “Esta mayor susceptibilidad al tabaco en mujeres se debería a factores anatómicos distintos respecto a los hombres, ya que estas tienen vías aéreas de menor tamaño, así como genéticos y hormonales y podría manifestarse de forma precoz en la infancia, puesto que las niñas experimentan un mayor deterioro de la función pulmonar que los niños cuando están expuestas al humo del tabaco o a la contaminación del medioambiente”, explica Tamara Alonso, neumóloga del Hospital Universitario de La Princesa-Instituto de Investigación Sanitaria La Princesa, de Madrid, miembro de Separ y primera firmante del artículo.

Síntomas y comorbilidades

La EPOC se caracteriza por síntomas como la disnea, la tos y la expectoración, entre otros. Según los estudios revisados, las mujeres refieren un mayor grado de disnea que los hombres, pero menos tos y expectoración. Las sibilancias también son más frecuentes en mujeres, probablemente porque padecen una mayor afectación de la vía aérea y mayor hiperreactividad bronquial, precisan los autores del trabajo. No obstante, tanto las mujeres como los hombres con EPOC tienen una menor capacidad de ejercicio físico que las personas sanas. Esta capacidad de ejercicio es un factor predictor de mortalidad en pacientes con EPOC y es más determinante en el caso de los varones.

“Las mujeres con EPOC, en comparación con los varones, tienen una mayor afectación de la calidad de vida relacionada con la salud y comienzan a experimentar síntomas a una edad más precoz y con un grado de obstrucción al flujo aéreo menor”, sintetiza Alonso. Además, la existencia de una alteración del estado nutricional es más frecuente entre las mujeres que en los hombres. “Por eso, recomendamos la valoración completa y sistemática del estado nutricional en mujeres por su potencial como predictor pronóstico”, añade Alonso.

Además, las mujeres con EPOC presentan un mayor número de agudizaciones respecto a los varones afectados por esta dolencia, pero las tasas de hospitalización por esta causa es similar entre ambos sexos, mientras que las de rehospitalización y la supervivencia es mejor en el caso de las mujeres.

La EPOC es una enfermedad compleja que también se asocia a otras patologías o comorbilidades, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer de pulmón, la osteoporosis, la diabetes y trastornos de la esfera afectiva, como son la ansiedad y la depresión. En general, las enfermedades cardiovasculares son menos frecuentes entre las mujeres con EPOC respecto a los varones: tienen una menor prevalencia de cardiopatía isquémica, pero una mayor prevalencia de insuficiencia cardiaca, al igual que de otras dolencias como la osteoporosis, la diabetes y los citados trastornos de la esfera afectiva (ansiedad y depresión).

“Los estudios revisados nos indican que las mujeres sufren niveles muy superiores de ansiedad y depresión, incluso cuando la afectación de la EPOC es moderada, en cuanto a obstrucción del flujo aéreo y de síntomas respiratorios. La presencia de ansiedad y depresión en estas mujeres con EPOC se ha asociado a un mayor riesgo de agudizaciones, estancias hospitalarias más largas, persistencia del hábito tabáquico, menor actividad física, mayor mortalidad y, posiblemente, una menor adherencia al tratamiento”, explica lAlonso.

Tratamiento

El abandono del hábito tabáquico es la principal medida terapéutica que se debe tomar para frenar el avance de la enfermedad. Algunos estudios han demostrado que las mujeres tienden a dejar de fumar con menos frecuencia y que su tasa de éxito en la deshabituación tabáquica a largo plazo es inferior a la de los hombres. No obstante, el estudio Lung Health Study ha demostrado que aquellas que dejan de fumar de forma definitiva consiguen una mejoría de la función pulmonar 2,5 veces mayor que la que logran los varones. Los fármacos empleados para lograr esta deshabituación tabáquica, tales como bupropión o vareniclina, parecen igual de eficaces en ambos sexos, mientras que la terapia sustitutiva con nicotina parece más eficaz en varones.

La base del tratamiento farmacológico de la EPOC son los broncodilatadores de larga duración administrados mediante dispositivos de inhalación. Las mujeres, en comparación con los hombres, realizaban de forma más incorrecta la técnica inhalatoria (clave para que el tratamiento sea eficaz) y presentaban fallos en cada uno de los pasos que debían realizar. “Hemos visto que una correcta educación sobre la utilización de los dispositivos es imprescindible para optimizar el tratamiento”, según Alonso.

Las mujeres obtienen un beneficio muy superior a los hombres en las primeras semanas de los tratamientos de rehabilitación respiratoria que se aplican en EPOC, de distinta duración (8 semanas o 20 sesiones), con una frecuencia de 2 a 5 sesiones por semana. Sin embargo, a largo plazo este beneficio tiende a igualarse al que logran los hombres y, en conjunto, estos programas ofrecen resultados similares en ambos sexos.

En el caso de otros tratamientos como la oxigenoterapia crónica domiciliaria (OCD), que se aplica en los casos más graves, o distintos tipos de tratamientos quirúrgicos (como la reducción del volumen pulmonar o el tratamiento endoscópico), los estudios ofrecen resultados discrepantes o son insuficientes, por lo que se requiere la realización de nuevos estudios para determinar cuál es la respuesta de las pacientes a estos tratamientos, a fin de ofrecerles la opción terapéutica óptima.

Vía: redaccionmedica