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La Terapia inhalada combinada reduce episodios de agudización en pacientes con EPOC

Los síntomas de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), como tos con flemas, dificultad para respirar, sibilancias y opresión en el pecho, pueden empeorar repentinamente por infecciones respiratorias comunes o por la contaminación ambiental; incluso, bajo tratamiento médico. A estos episodios se les llama exacerbaciones y son la principal causa de consultas de urgencia, hospitalización, ausentismo laboral y muerte, comentó el doctor Antonio Anzueto, neumólogo del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio, Estados Unidos.

“Afortunadamente, los médicos contamos con una innovadora combinación de medicamentos inhalados (tiotropio + olodaterol) que permiten una mayor dilatación de los bronquios en nuestros pacientes, lo que mejora su respiración y disminuye la frecuencia e intensidad de los síntomas”, refirió el experto, quien fue invitado a participar como como ponente durante el 76° Congreso de las Américas de Neumología y Cirugía de Tórax que se celebra en la ciudad de Puebla de los Ángeles, México.

Así, ante especialistas nacionales y extranjeros, el doctor Anzueto, uno de los 8 investigadores principales de las Guías Mundiales para el Diagnóstico y Tratamiento de la EPOC (GOLD, por sus siglas en inglés), destacó varios estudios en los que la combinación fija de tiotropio + olodaterol no sólo ha demostrado superioridad al compararla con alguno de los dos fármacos por separado, sino también mejorías significativas de la función pulmonar en pacientes que necesitan un tratamiento de primera vez o de mantenimiento.

Destacó que esta terapia reduce la disnea (ahogo o dificultad para respirar) y el uso de medicación de rescate (medicamentos que se usan para abrir los bronquios y mejorar la disnea) entre los pacientes, lo que hace posible que quienes sufren esta enfermedad puedan realizar actividades cotidianas como caminar, trabajar, bailar, convivir con la familia e, incluso, hacer ejercicio.

“Es tan importante el adecuado manejo de la EPOC que este año las Guías GOLD cambian de paradigma y recomiendan la doble broncodilatación como pilar fundamental para el manejo de los síntomas y prevención de las exacerbaciones. Esto incluye dosis fijas combinadas de un agonista beta adrenérgico de acción prolongada (LABA) como olodaterol + un anticolinérgico de larga duración (LAMA) como tiotropio, siendo este último el más recetado en el mundo con cerca de 40 millones de pacientes atendidos y 15 años de experiencia clínica en México”, agregó.

Si bien el impacto clínico de las exacerbaciones se puede controlar mediante una intervención terapéutica oportuna y adecuada con broncodilatadores inhalados de acción prolongada, que tienen la función de dilatar los bronquios para que pueda entrar más aire a los pulmones, el doctor Antonio Anzueto dijo que la falta de adherencia al tratamiento por parte de los pacientes es el principal motivo de fracaso.

Por ello, hizo un llamado a los profesionales de la salud para poner énfasis en la educación de quienes viven con EPOC, ya que el desconocimiento de la enfermedad y el escaso seguimiento de las recomendaciones médicas suponen mayor número de costos económicos y sociales. De hecho, entre 40 y 70% del gasto médico total se debe a ingresos hospitalarios causados por las exacerbaciones también llamadas crisis o agudizaciones.

Un ejemplo, dijo el especialista en padecimientos respiratorios, es que 6 de cada 10 pacientes no usan de forma apropiada los inhaladores prescritos, lo que reduce la eficacia del medicamento aumentando el riesgo de complicaciones, de ahí la necesidad de educar y tratar al 8% de la población mexicana mayor de 40 años de edad que vive con EPOC.

Por su parte, el doctor José Felipe Villegas Elizondo explicó que la combinación fija de tiotropio + olodaterol, disponible en México, tiene la ventaja de ser administrada de manera sencilla debido a su innovador dispositivo inhalador que produce activamente una fina nube de muy pequeñas partículas. Esto hace que, con un solo disparo, la sustancia aspirada llegue directo a los bronquios y pulmones, proporcionando al paciente un rápido alivio de los síntomas y, por tanto, mejor calidad de vida”.

En ese sentido, el también Profesor y Jefe de Enseñanza del Servicio de Neumología y Medicina Crítica en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) en Monterrey, coincidió que la satisfacción del paciente con su inhalador se asocia a un mayor cumplimiento terapéutico, que “es lo que todos los médicos buscamos en el control de una enfermedad progresiva que hoy puede prevenirse y tratarse”.

Sin embargo, señaló que la detección oportuna, a través de una espirometría (estudio que mide la cantidad de aire que entra y sale de los pulmones), es fundamental porque permite a los afectados, generalmente adultos mayores de 50 años de edad, acceder más rápido al diagnóstico y al inicio de un tratamiento que permita frenar la progresión de la EPOC.

Indicó que se debe sospechar de EPOC si hay tos con flemas (expectoraciones) durante largo tiempo; más aún si la persona ha tenido exposición prolongada al humo de leña o del cigarro, siendo este principal factor de riesgo en esta población que, además, puede presentar otras enfermedades como enfermedad del corazón y diabetes. Tampoco, es raro que tenga depresión, lo cual termina de agravar su condición.

“Lamentablemente, la mayor parte de los diagnósticos ocurren de forma tardía, cuando la función pulmonar se ha deteriorado, existen síntomas incapacitantes y se requieren intervenciones más agresivas”, refirió.

Finalmente, los expertos que asisten al 76° Congreso de las Américas de Neumología y Cirugía de Tórax resaltaron que si bien la EPOC no es curable, se ha demostrado que actualmente se dispone de medicamentos, de doble broncodilatación, que disminuyen el avance de esta enfermedad, sobre todo si se indican con un abordaje correcto y personalizado.

Vía: elpuntocritico

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El perfil del paciente con EPOC cambia y afecta a menores de 60 años y a mujeres

Si antes la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se diagnosticaba en personas mayores (y gran parte de estas, hombres), ahora el perfil de estos pacientes es completamente distinto. En Estados Unidos el 70 por ciento de los enfermos de EPOC tiene menos de 60 años y un 60 por ciento son mujeres.

El catedrático de la Universidad de Texas y especialista en EPOC, Antonio Anzueto participó junto al médico y especialista en enfermedades respiratorias, David Halpin, en un taller sobre el entorno cambiante de la EPOC y sus novedades organizado en Frankfurt (Alemania).

Halpin abordó en su ponencia las opciones de tratamiento actuales y destacó los broncodilatadores como el tratamiento más importante del momento. Además, el británico hizo un repaso por los resultados del estudio FLAME, publicado en 2016 en el New England Journal of Medicine (NEJM) y en el que se comparaban directamente dos broncodilatadores (LABA/LAMA) frente a un broncodilatador y un corticoide inhalado (LABA/ICS).

 

La importancia de los LAMA/LABA

 

Para Halpin, los broncodilatadores serán el “pilar” a seguir en los próximos años ya que los corticoides “tienen un rol limitado en el manejo”.

El estándar que se sigue actualmente es el de tiotropio (LAMA), por tanto, cualquier medicamento tendrá que superar su efectividad para entrar a formar parte del tratamiento.

Según explicó el experto la terapia triple, donde se combinan los corticoides (ICS) con broncodilatadores (LABA/LAMA), será la más relevante en el futuro. Para Halpin, la terapia triple ayudará a identificar los pacientes con la enfermedad grave, pero el fin es “promover la medicina personalizada porque no es correcto administrar medicación para EPOC de forma generalizada”, explicó.

Uno de los efectos secundarios más comunes en la terapia triple es padecer de neumonía, aunque ambos especialistas coincidieron en que esta es una comorbilidad muy común en la EPOC.

Sobre los corticoides, el experto citó diversos estudios entorno a ellos (Dynagito, Impact y Tribute) y explicó que el interés de los últimos diez años ha sido el de saber “cómo usar esos medicamentos de una forma mas efectiva y segura” ya que están muy generalizados “por falta de familiaridad y de conciencia respecto a otros fármacos, aunque sabemos que el hábito de recetarlos puede cambiar”, dijo.

La familiaridad “no solo se da con los doctores sino también con los pacientes: es necesario entender mejor los diagnósticos, la cronicidad y comprender la pérdida de eficacia”, señaló el británico.

 

La espirometría sigue siendo esencial

 

Por su parte, el guatemalteco Anzueto insistió en la importancia de la espirometría y recordó que la EPOC será la tercera causa de muerte en 2030. “No solo será el impacto físico, emocional y social sino el coste para la sociedad y por eso hay que entender la importancia de la intervención temprana”, subraya el experto.

En la actualidad, según Anzueto, los objetivos a la hora de tratar esta enfermedad respiratoria han cambiado. “Si antes tratábamos de reducir los síntomas, ahora trabajamos en eliminar los eventos futuros y en disminuir el riesgo y la mortalidad”.

 

Una evolución académica constante

 

Otro de los temas tratados en este taller fue la “constante evolución académica” que ha tenido la literatura referida a EPOC dado el crecimiento de las publicaciones, explicó Anzueto.

Un crecimento que también cita el experto británico David Halpin, que mostró la evolución de las investigaciones en esta materia: “Si en 1996 se presentaron unas 500 publicaciones, en 2016 ya llegamos a 4500, una cantidad muy grande de literatura”, celebró.

 

Actualización de las guías GOLD

 

Anzueto también habló de la actualización y cambio de paradigma de las guías de la iniciativa global para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, GOLD.

La de 2017 es novedosa porque se va a mejorar la herramienta “ABCD”, de uso común en la práctica clínica e incluye una revisión de las recomendaciones para el diagnóstico, evaluación y tratamiento de la EPOC.

El grupo, nacido en 1998, se ha basado en “proponer guías basadas en los síntomas del paciente, riesgo futuro de exacerbaciones, la deficiencia respiratoria, espirometrías e identificación de comorbilidades”, según arroja el informe.

Autora: María Clara Montoya

Vía: gacetamedica