Ser fumador pasivo de niño, aumenta el riesgo de muerte por EPOC. Estudio

Madre fumando

Fumar siempre ha sido nocivo para la salud debido a las múltiples enfermedades y complicaciones que pueden manifestarse en nuestros órganos como consecuencia de los componentes del tabaco. Ser fumador activo o pasivo es igualmente dañino.

Comencemos hablando de lo que es “EPOC”. La EPOC es una enfermedad pulmonar crónica que se caracteriza por obstruir el flujo de aire desde los pulmones como consecuencia de la inhalación de gases tóxicos e irritantes contentivos principalmente en el humo del cigarrillo.

Los síntomas que se manifiestan son dificultad extrema y constante para respirar, tos fuerte, mucosidad y silbido al respirar. Suele confundirse con otras patologías, pero la mayoría de los pacientes que sufren de esta enfermedad vivieron durante su infancia con un fumador en casa.

Investigaciones

De acuerdo a diversas investigaciones realizadas por la Sociedad Americana del Cáncer, el humo que genera un fumador aumenta considerablemente el riesgo de padecer esta enfermedad en los receptores de este humo de segunda mano.

Una infancia acompañada de humo de acuerdo a los datos aportados por esta sociedad de investigación, aseguran que más de un 30% de quienes confirmaron haber sido fumadores pasivos desarrollan la EPOC en la adultez y pueden incluso morir como consecuencia de ella.

Si un adulto fue fumador pasivo en su niñez durante más de 10 horas por semana, tiene un 9% mayor de riesgo de muerte por esta causa que otros fumadores pasivos que estuvieron menor tiempo. A mayor exposición, mayor riesgo de muerte.

Asimismo existe un 27% más de sufrir de cardiopatía isquémica, 23% más probabilidad de sufrir un accidente cerebro vascular y un 42% más riesgo de morir por esta enfermedad respiratoria crónica.

Dos décadas

Los estudios realizados para determinar detalles y estadísticas exactas de las afecciones generadas por la EPOC, datan desde hace 20 años levantados en una población de más de 80 mil personas, donde se determinó un deterioro progresivo de su salud y su estado físico como consecuencia de la exposición al humo.

El estudio súper amplio y detallado revisó en esas dos décadas la calidad de vida de los pacientes y la manera en cómo se iba transformando su estado físico. Hoy aseguran que es necesario generar concientización y un mecanismo más fuerte que evite que sigamos teniendo fumadores pasivos y activos.

Antes de este revelador estudio, se sabía que los niños que tenían padres fumadores podían desarrollar y sufrir afecciones respiratorias, sin embargo no estaba del todo contemplado el nivel crónico de las mismas que pudiesen incluso causarles la muerte.

Existen al menos en el mundo más de 230 millones de personas que padecen enfermedades crónicas respiratorias. Una población considerable que comienza a padecerlas lo hace desde la edad infantil y se complican posteriormente cuando son adultos.

Se estima que para el año 2016 se produjeron alrededor de tres millones de muertes por EPOC, cifra que ha ido en constante aumento por los elevados niveles de tabaquismos a nivel mundial y a pesar de los esfuerzos de organizaciones de salud y gobiernos de distintos países, el incremento del consumo de tabaco no se detiene.

Promover desde casa una conducta adecuada con respecto al consumo de cigarrillos podría ayudar a prevenir enfermedades. Los jóvenes lo han asumido como una moda sin tener consciencia del daño que hacen a su salud y al de las personas de su entorno.

Esta patología puede reflejarse a partir de los 40 o 50 años, que es cuando logra diagnosticarse, pero dura toda una vida en desarrollarse dentro del organismo, trayendo consecuencias deplorables para la salud hasta causar la muerte.

Fuente Original: laOpinion