La fisioterapia en EPOC, poco utilizada pero muy eficaz

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) tiene una alta prevalencia en España. Según los últimos estudios publicados, el 10 por ciento de la población mayor de 40 años en España padece esta enfermedad y muchos de ellos no lo saben.

Según apunta el Dr Jose Luis López-Campos, coordinador del Área de EPOC de la Sociedad Española de Neurología y Cirugía Torácica (SEPAR), “el infradiagnóstico se sitúa en el 73 por ciento y los nuevos datos apuntan a que esta cifra irá en aumento”. ¿Las razones? Una de ellas es la ausencia de síntomas. Los pacientes con EPOC -muchos de ellos fumadores- no presentan signos de alarma hasta que el problema es grave y, por consiguiente, más difícil de tratar. “Si un paciente comienza a fumar a los 14 años, no empezará a ver síntomas de EPOC hasta los 40”, recuerda el experto. “La persona se va adaptando a las limitaciones respiratorias poco a poco. No hace ejercicio ni se mueve como antes, pero lo achaca a la edad o al tabaco restando importancia al problema”, informa. Como consecuencia, “no acude al médico y no es diagnosticado”.

Otra circunstancia que aumenta el infradiagnóstico se encuentra en la gestión sanitaria. “Es importante que el médico de atención primaria tenga siempre la sospecha de que un paciente fumador puede tener la enfermedad”, señala, y “que tenga acceso a una espirometría para descartarlo o confirmarlo”.

Según el experto de SEPAR, la mayoría de los centros de salud españoles tiene un espirómetro que apenas usan. Para valorar esta situación, SEPAR realizó una encuesta a nivel nacional sobre el uso de estos dispositivos obteniendo datos poco alentadores. “La realidad es que no se usa”, confirma López-Campos. Los centros más activos “realizaban una media de 5 espirometrías a la semana”, muy pocas teniendo en cuenta el número de fumadores que hay en España.

Por este motivo, los neumólogos insisten en la importancia de detectar precozmente la enfermedad para poder tratarla y evitar su desarrollo y el deterioro de la calidad de vida de los pacientes. No hay que olvidar que la EPOC es una enfermedad crónica e incapacitante para muchos pacientes por la limitación pulmonar que conlleva.

Actividad física

La buena noticia es que, antes de llegar a la incapacidad, existen muchas soluciones tanto farmacológicas como no farmacológicas, entre las que estaría la fisioterapia y la actividad física.

Según un estudio liderado por el Departamento de Medicina de la Universidad Internacional de Cataluña en 2010, la fisioterapia respiratoria estandarizada en los centros de atención primaria aumentaría la calidad de vida de los pacientes con EPOC moderada.

En la investigación participaron 14 centros de atención primaria y 8 unidades de fisioterapia que atendieron a 129 pacientes con EPOC a los que se dividió en dos grupos (control e intervención) para comparar los resultados. Tras 6 meses de programa (compuesto por tres sesiones semanales durante tres semanas de ejercicios respiratorios y entrenamiento físico y aeróbico y una sesión mensual de supervisión de los ejercicios y del entrenamiento durante cinco meses en el domicilio del paciente) los autores vieron que, a los 6 meses de su implementación, los enfermos con EPOC moderada que habían realizado el programa mejoraron significativamente su calidad de vida, la distancia caminada en 6 minutos y la disnea, en comparación con el grupo control.

“Estos programas son efectivos en la mejora de la capacidad de ejercicio, la fuerza muscular, la sensación de disnea y la calidad de vida de los pacientes con EPOC”, confirma Ane Arbillaga Etxarri, fisioterapeuta respiratorio, doctora en Biomedicina y profesora de la Universidad de Deusto. Eso sí, “siempre que se hagan de forma personalizada y adaptada a las características de cada paciente”.

Por este motivo, su recomendación es “acudir a un fisioterapeuta respiratorio”. Los ejercicios deben estar pautados “de manera individual ya que la adaptación a las capacidades y características de cada paciente son determinantes para proponer un plan realista y asequible a cada paciente”.

Por lo general, según expone, “se pautan ejercicios para mejorar la condición cardiopulmonar, la fuerza muscular de grandes grupos musculares y, en el caso de que sea necesario, el entrenamiento de la musculatura respiratoria”.

Lo que está claro, para ambos expertos, es que los pacientes no pueden ni deben dejar de moverse.

“Si la enfermedad produce ahogo y el paciente deja de moverse, el cuerpo terminará acostumbrándose”, advierte López-Campos. “La única manera de romper este círculo es haciendo ejercicio”.

“Cuanto más ejercicio y actividad física se realice, mejor”, asegura Arbillaga. Aunque la realidad que ven a diario estos profesionales es que casi ninguno de los afectados con EPOC realiza actividades deportivas en su día a día y tan solo el 5 por ciento tiene acceso a programas de rehabilitación pulmonar. “El ratio ideal en la sanidad pública es tener 1 fisioterapeuta por cada 1.000 habitantes y en España la media es de 0,1”, lamenta la experta. Pero si hablamos de fisioterapeutas especializados en el sistema respiratorio, las cifras son aún más bajas. “Sigue siendo una especialidad muy desconocida tanto por el resto de sanitarios como por la sociedad y esto debe cambiar por el bien de los pacientes y, a la larga, del sistema sanitario”, señala.

Fuente Original: CuidatePlus