EPOC: la enfermedad evitable que es la cuarta causa de muerte en España

Radiografía tórax

En España casi 30.000 personas mueren cada año asfixiadas de forma dramática, víctimas de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, EPOC, una enfermedad tan desconocida como habitual. Es la cuarta causa de muerte en España, por delante del cáncer de pulmón, que ocupa el quinto lugar.

Perfil de los afectados: el 91% son hombres; el 90%, fumadores

Según datos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), de 2017, hay casi tres millones de personas afectadas de EPOC en España. El 91% de los afectados son hombres. En el año 1997, del total de enfermos de EPOC, únicamente el 5% eran mujeres. Dos décadas más tarde, las mujeres enfermas de EPOC ya son el 9%. “Y la cifra va en claro aumento, lamentablemente. Esta subida tan significativa es consecuencia de la incorporación de la mujer al hábito tabáquico. Hay muchos más hombres con EPOC porque llevan más años incorporados al hábito tabáquico. Es así de sencillo”, explica el neumólogo Rafael Castrodeza.

El tabaco, principal causa

Más del 90% de los afectados por la EPOC han contraído la enfermedad por su tabaquismo. Y es que esta enfermedad se asocia en su totalidad a la inhalación crónica de un tóxico. “Es decir, la EPOC únicamente se desarrollará si se ha inhalado un tóxico durante años”, explica el Dr. José Luis López Campos, neumólogo y coordinador del Área de EPOC de SEPAR. Aunque el tabaco es el tóxico más frecuente, “también se puede contraer EPOC por la exposición ocupacional a algún tóxico con el que se trabaje de forma permanente o por la exposición al humo del carbón o la leña. Hay mucha gente que se calienta o cocina con carbón y leña y que respiran ese humo durante todo el año. En España afortunadamente es muy poco frecuente, quizá algo más habitual en zonas rurales, pero en otros países no desarrollados sí que se da de forma generalizada”, añade.

Expectoración, tos y fatiga: síntomas claros de la enfermedad

La enfermedad y sus síntomas dan la cara a una edad temprana, sobre los 35-40 años. Se considera “una enfermedad de muy lenta instauración porque las personas, en España, empiezan a fumar, de media, sobre los 14-15 años. Pasa mucho tiempo desde que se inician en el hábito tabáquico hasta que desarrollan la enfermedad. Los síntomas se inician poco a poco y el enfermo se empieza a adaptar. Hay gente que considera que toser y expectorar forma parte de la típica tos del fumador y habla de ello como si no tuviera importancia. Y de lo que no se da cuenta es de que esto ya es un signo de alarma. El pulmón le está diciendo que no puede más con el tabaco y está empezando a desarrollar la enfermedad. Otras veces la persona empieza a tener la sensación de falta de aire, una asfixia progresiva, y en vez de verlo como un síntoma, lo asocia al propio tabaquismo y/o a la edad. Piensa que ya no ya no es lo que era y lo que hace es dejar de hacer actividades que antes hacía, como por ejemplo deporte”, explica el Dr. López Campos.

Casi el 80% de enfermos de EPOC aún no han sido diagnosticados

Casi dos millones y medio de personas en España tienen EPOC y aún no lo saben. Expectoran mucho, tienen tos habitual y se fatigan con facilidad, pero no lo asocian al desarrollo de una enfermedad crónica como es la EPOC. “Es bueno que se sepa que el toser y expectorar y tener la sensación de ahogo, cuando antes no la tenía, son síntomas claros de la enfermedad, no es una cosa leve. Es importante que cuando tengan estos síntomas vayan al médico lo antes posible porque sabemos que, si se coge la enfermedad desde el principio, hay mayor probabilidad de frenar la progresión y que el enfermo pueda hacer una vida más o menos normal”, alerta López Campos. “Es importante que no infraestimen los síntomas, porque realmente cuando se hagan mucho más evidentes, será porque la enfermedad esté, lamentablemente, muy avanzada”, añade Castrodeza.

Más allá de la esfera pulmonar, “es fundamental que la gente conozca que la EPOC genera una serie de alteraciones cardiovasculares añadidas, una pérdida de musculatura esquelética, trastornos metabólicos, obesidad, hipertensión, osteoporosis, depresión y ansiedad. Y, por supuesto, siempre está presente la posibilidad de evolución hacia cáncer de pulmón, aunque esto último siempre depende de la evolución o la genética de la persona”, explica Castrodeza.

Para evitar diagnósticos tardíos, tanto el Doctor Castrodeza como el Doctor López Campos coinciden en señalar el papel proactivo que debe tener el médico de atención primaria al recibir en sus consultas a pacientes fumadores. “El médico debe sospechar la enfermedad. A una persona que ha fumado o que fuma y que tiene estos síntomas, aunque acuda a la consulta por otro motivo, debería hacerle una espirometría, que es una prueba sencilla y no invasiva que nos sirve para diagnosticar la EPOC, que todos los centros de salud tienen a su disposición. Esta prueba mide los volúmenes pulmonares y nos indicará, con sólo soplar, la capacidad respiratoria que tiene cada persona y si hay presencia de la enfermedad y su grado de importancia”, explica el coordinador del Área de EPOC de SEPAR.

La única forma de frenar la progresión de la enfermedad: dejando de fumar

Las personas alcanzamos la capacidad pulmonar máxima entre los 20 y los 25 años, sin distinción entre fumadores y no fumadores. “Y es en ese momento cuando se inicia la enfermedad. Se debe estar alerta porque es precisamente en los estadios tempranos de la enfermedad cuando las pérdidas son más importantes”, explica el Dr. Rafael Castrodeza. Aunque después de detectar síntomas claros de esta enfermedad respiratoria se deje de fumar, “el enfermo de EPOC jamás recuperará la capacidad pulmonar de una persona que no haya fumado nunca”. “Lo que quema el tabaco, se queda quemado”, explica de forma gráfica el Dr. López Campos.

Por ello, la calidad de vida de un enfermo de EPOC dependerá, directamente, de cuándo se decide poner freno a la enfermedad. Y es que, ante una enfermedad crónica e incurable, la única forma de frenar la progresión de la EPOC es dejando de fumar.

“Si una persona deja de fumar, hace las cosas bien, se toma el broncodilatador, hace ejercicio y enmienda el camino que llevaba, se puede vivir con la EPOC”, explica el neumólogo José Luis López Campos.

Si, por el contrario, el enfermo decide seguir fumando, “el pulmón se seguirá deteriorando. La progresión dependerá de la susceptibilidad de las personas. Hay personas que sufrirán un desarrollo rápido y terminarán necesitando oxígeno. Cuando vemos a personas por la calle con la bombona de oxígeno es porque han llegado al punto en que el pulmón está tan deteriorado que no es capaz de hacer su función más elemental: la de meter oxígeno en la sangre”, explica López Campos.

“Si el bronquio, que es la tubería que lleva el aire hasta los pulmones se queda cerrada o quemada por el tabaco, eso se queda ya cerrado para siempre. Pero con el tratamiento sí podemos conseguir que no siga avanzando. Con una obstrucción en grado moderado que tienen muchos pacientes, sin fumar y con el tratamiento adecuado, se puede hacer una vida completamente normal”, añade.

En los últimos años se han multiplicado las opciones terapéuticas para tratar la EPOC

Aunque se trata de una enfermedad incurable, “en los últimos cinco o diez años han aumentado de forma exponencial las opciones terapéuticas. Tenemos nuevos inhaladores muy potentes, muy pensados para el paciente respiratorio crónico, muy fáciles de utilizar, con muy baja resistencia interna y que funcionan muy bien. Además, también tenemos medicación oral, se ha avanzado en la valoración del impacto de la realización respiratoria, las vacunaciones. En definitiva, hay más herramientas nuevas”, explica el Dr. López Campos.

Pero más allá de las distintas opciones terapéuticas o medicamentos para tratar la enfermedad, lo más importante, insisten los neumólogos consultados, es la prevención. La EPOC es prevenible porque si uno no fumara nunca ni se expusiera a ningún tóxico inhalado, no desarrollaría la enfermedad nunca.

Desgraciadamente, pese a la prevención, la realidad es tozuda y los datos indican que el tabaquismo está aumentando de nuevo, cuando llevábamos varios ciclos de años en descenso.

El problema al que nos enfrentamos en la próxima década “es que la sociedad no ha sabido valorar el impacto de las nuevas formas de tabaquismo: el cigarrillo electrónico, el IQOS, la pipa de agua… Estas nuevas formas, que están metiéndose especialmente entre la población adolescente y que están haciendo que se incorporen al humo del tabaco, dan una falsa imagen de que tienen un riesgo menor. Y esto no es cierto. Constituyen el mismo riesgo. De hecho, ya tenemos estudios de laboratorio que nos dicen que las células se inflaman igual que con el tabaco tradicional”, explica el coordinador del Área de EPOC de SEPAR.

Para lograr poner freno al ascenso imparable de enfermos de EPOC “es importante que las personas conozcan qué es la EPOC y qué la produce, especialmente aquellos adolescentes que estén a punto de fumarse su primer cigarro”, alerta el Doctor José Luis López Campos. La EPOC es una enfermedad con una alta mortalidad, una mortalidad que además es progresiva. No es que la persona tenga un infarto y se muera en el momento, sino que el pulmón se va deteriorando lentamente. Tiene un alto impacto en las personas, de forma que se van viendo limitadas lentamente y eso es dramático. Es verdad que mucha gente tiene el argumento de que de algo hay que morirse. Y es verdad que todos acabaremos muriendo, pero también es verdad que a veces somos nosotros los que elegimos la forma de morirnos. Y morirse asfixiado realmente es muy dramático”.

Autora: Alba Marchador

Fuente Original: CronicaGlobal