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Editorial

Aspectos nutricionales en el paciente con enfermedad pulmonar obstructiva crónica

Una mayor conciencia de la dieta y los factores dietéticos que influyen en la salud respiratoria pueden ser de interés para nuestros pacientes.

Las revisiones recientes1 coinciden en señalar los efectos adversos de la dieta occidental —rica en alimentos refinados, grasas saturadas, carne y azúcar— sobre la función pulmonar y el riesgo de EPOC y, por el contrario, en que la dieta mediterránea —con alimentos de origen vegetal y grasas saludables— sería beneficiosa para prevenirla. Curiosamente, se estima que la magnitud del efecto de la dieta sobre la función pulmonar es comparable a la del tabaquismo crónico2, subrayando que los enfoques dietéticos saludables pueden tener un gran impacto conjunto en el desarrollo de la EPOC y el riesgo metabólico y cardiovascular asociado.

La EPOC y las enfermedades cardiovasculares comparten una patogenia inflamatoria sistémica distinta a la patogenia inmunitaria de otras enfermedades como el asma. El enfoque nutricional en el equilibrio oxidativo y la inflamación puede, por lo tanto, constituir una oportunidad única para prevenir y tratar la EPOC y también su comorbilidad cardiovascular relacionada.

Por supuesto, no hay una dieta concreta que se considere «milagrosa» para la EPOC. Los grupos de alimentos como las frutas, las verduras, los pescados y los productos integrales, que aportan los nutrientes básicos, así como antioxidantes, vitaminas y fibra, son beneficiosos para la función pulmonar.

Los resultados negativos de los ensayos de suplementación con nutrientes antioxidantes individuales indican que el efecto de los nutrientes por separado podría ser demasiado pequeño para ser observado, lo que reforzaría la hipótesis de que la combinación de nutrientes y alimentos dentro de un patrón dietético puede permitir que los efectos acumulativos sean evidentes. Por otra parte, la exposición (o la falta de esta) a ciertos nutrientes pueden ocurrir durante un espacio de tiempo prolongado (como se desprende de los estudios observacionales). Por lo tanto, en los estudios observacionales sobre los beneficios dietéticos, es posible que no siempre se hallen resultados positivos en los ensayos clínicos (realizados en un grupo de edad específico con nutrientes individuales y con un seguimiento limitado).

Con respecto al tratamiento de la enfermedad, en los pacientes con EPOC se emplean diversas estrategias terapéuticas, incluidos el abandono del hábito de fumar, las intervenciones farmacológicas y los programas de rehabilitación, para mejorar la calidad de vida, desacelerar la disminución de la función pulmonar y prevenir las complicaciones graves. Dado que la desnutrición asociada al deterioro del músculo esquelético es una importante consecuencia sistémica e incapacitante de la EPOC, recientemente, se ha propuesto que el apoyo nutricional (por ejemplo, con una dieta enriquecida con proteínas) podría ser una valiosa herramienta adyuvante en el tratamiento de los pacientes con EPOC en riesgo de desnutrición, sobre todo, en combinación con ejercicio físico3, lo que indica que al menos algunas de las consecuencias funcionales adversas de la EPOC grave son reversibles con apoyo nutricional4.

Se necesitan más estudios de intervención en humanos para confirmar la eficacia y los mecanismos de acción de la dieta en la prevención y el tratamiento de la EPOC. Una nueva área de investigación es la modulación de la microbiota mediante la dieta, que ayudaría a aumentar la salud y mitigar el riesgo de enfermedad. Sin embargo, el campo de la nutrigenómica (es decir, la relación entre las variantes genéticas y la dieta) también merece atención para abordar la variabilidad interindividual en respuesta a la dieta y mejorar la intervención nutricional personalizada para prevenir y tratar la EPOC. Además, es posible que las influencias de la dieta puedan ser diferentes entre los distintos fenotipos clínicos de la EPOC, como indican algunas pruebas5. En conclusión, junto con el ejercicio físico, una dieta sana y equilibrada caracterizada por un alto consumo de frutas frescas, verduras, cereales integrales, aceites vegetales, pescados, baja ingesta de alcohol, y evitar alimentos procesados, refinados, ricos en grasas saturadas, dulces, carnes curadas y rojas y bebidas que contienen azúcar sería la medida más eficaz para prevenir la EPOC.

Bibliografía

  1. Scoditti E, Massaro M, Garbarino S, Toraldo DM. Role of diet in chronic obstructive pulmonary disease prevention and treatment. Nutrients. 2019;11(6):1357.
  2. Tabak C, Smit HA, Heederik D, Ocké MC, Kromhout D. Diet and chronic obstructive pulmonary disease: independent beneficial effects of fruits, whole grains, and alcohol (the MORGEN study). Clin Exp Allergy. 2001;31(5):747-55.
  3. Hsiao HM, Sapinoro RE, Thatcher TH, Croasdell A, Levy EP, Fulton RA, et al. A novel anti-inflammatory and pro-resolving role for resolvin D1 in acute cigarette smoke-induced lung inflammation. PLoS ONE. 2013;8(3):e58258.
  4. Schols AM, Ferreira IM, Franssen FM, Gosker HR, Janssens W, Muscaritoli M, et al. Nutritional assessment and therapy in COPD: a European Respiratory Society statement. Eur Respir J. 2014;44(6):1504-20.
  5. Hanson C, Sayles H, Rutten EEPA, Wouters EFM, MacNee W, Calverley P, et al. The association between dietary intake and phenotypical characteristics of COPD in the ECLIPSE cohort. Chronic Obstr Pulm Dis. 2014;1(1):115-24.

Graciliano Estrada Trigueros

Jefe del Servicio de Neumología. Hospital General de Segovia.

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