Un estudio leridano detecta una alta proporción de no fumadores entre pacientes de EPOC

Un estudio llevado a cabo por médicos de Familia, epidemiólogos y neumólogos del Instituto Catalán de la Salud (ICS) y el Departamento de Salud de Lérida de la Generalitat de Cataluña ha concluido que existe una alta proporción de no fumadores entre los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC ).

Además, esta misma investigación indica que las mujeres de mayor edad, con menor formación académica y con una gravedad menor de la enfermedad serían las que tendrían más riesgo de desarrollar la enfermedad sin haber fumado nunca.

La EPOC es una enfermedad con una elevada mortalidad en el mundo. Actualmente, representa la cuarta causa de muerte y se estima que en 2020 ocupará el tercer puesto. Además, se asocia al tabaquismo en la mayoría de los casos, pero existen estudios que concluyen que una proporción considerable de personas afectadas no tiene relación con el tabaquismo, especialmente entre las mujeres.

Un total de 512 personas analizadas

En concreto, este estudio leridano, publicado en la revista ‘Atención Primaria‘, analizó los diferentes factores de riesgo que se asocian a la enfermedad en aquellos pacientes que nunca fumaron. El documento, supervisado por el jefe del Servicio de Vigilancia Epidemiológica y Respuesta a Emergencias de Salud Pública en Lérida y Alto Pirineo y Aran, Pere Godoy, incluyó 512 pacientes con EPOC del Área Básica de Salud Pla d’Urgell, de los que el 33,2 por ciento dijeron que nunca habían fumado.

Asimismo, este análisis del ICS y del Departamento de Salud de Lérida del Gobierno regional muestra que existe un alto porcentaje de no fumadores entre los pacientes con bronquitis crónica. Identificar de manera precoz a las personas con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad facilitaría la implementación de medidas encaminadas a evitar su progresión.

Fuente Original: ActaSanitaria

La situación social de la mujer con Epoc es más desfavorable que en los varones

Los investigadores incluyeron un estudio pionero sobre la situación de la mujer entre los enfermos crónicos: comprobaron que es más “desfavorable” y que los roles y estereotipos sociales se reflejan “al cuadrado”.

Desarrollan antes la enfermedad que los hombres porque la misma cantidad de tabaco hace que ellas tengan más riesgo de cáncer y de tener una Epoc 5 ó 6 años antes. Además, teniendo ambos la misma enfermedad es más habitual que el varón tenga una cuidadora mujer mientras que ellas, con menos renta, se cuidan solas.

Ya presentaron estos resultados en comunicaciones en congresos y esperan publicar un artículo en una revista científica. Fernández Villar considera que atendiendo a estos datos tendría que existir un plan terapéutico y de atención distinto en hombres y mujeres.

Por otro lado, en el proyecto SocioEpoc colaboran neumólogos, enfermeras y trabajadoras sociales del hospital y otras contratadas para este estudio. El objetivo es contar con una escala predictiva que se aplicará a los pacientes que ingresan por una descompensación de su enfermedad grave para detectar si es necesario poner en marcha los servicios sociales y para elaborar un plan personalizado de atención  a ese paciente.

Más recursos sociales

“Encaja en las líneas estratégicas que el Sergas ha marcado en la atención a la cronicidad y en lo que nosotros reclamamos, la continuidad asistencial con la Atención Primaria y con los servicios sociales de los distintos organismos que deberían trabajar de forma coordinada. Eso tiene que mejorarse mucho y requerirá incrementar recursos en este punto. Creemos que para muchos pacientes es más beneficioso tener un cuidador y una ayuda que un tratamiento de alto coste, medicaciones hospitalarias o ingresos. Es una reflexión en voz alta que nos tenemos que hacer y además es algo que va a ir a más”, explica Fernández Villar.

En esa escala predictiva se verán las situaciones de dependencia, el nivel económico, no tener cuidador o tenerlo pero sobrecargado, entre otros factores que pueden influir en un reingreso. En algún caso, detectan casos de pacientes a los que les vendría bien una residencia. “Son reacios a ir, pero esto les puede ayudar a tomar una decisión”.

Neumología registra 1.600 ingresos al año y un tercio de ellos son enfermos crónicos descompensados sobre todo de Epoc. La incidencia de la cronicidad es mayor en Galicia que en el resto de España,

“Tenemos que hace sostenible el sistema sanitario, pasar de una medicina reactiva del proceso agudo a una medicina preventiva, además de abordar el tabaquismo, la vida sana, el ejercicio, no engordar. Lideramos las cifras de obesidad en España con Murcia y Asturias y estamos por encima de la media en tabaquismo”, concluyen

Autor: R. Suárez.

Fuente Original: Atlantico

Los pacientes de asma ocupacional representan a entre el 15% y el 20% de los adultos con la enfermedad

La alergóloga Mar Fernández, quien trabaja en el equipo de este área en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid y en la Unidad Multidisciplinar de Asma (UMA), ha destacado, durante una jornada informativa organizada en colaboración con la compañía farmacéutica AstraZeneca, que entre el 15 y el 20 por ciento del asma en adultos tiene que ver con el trabajo, es el tipo de esta patología conocida como “asma ocupacional”.

Junto a esta especialista asistieron al citado ciclo el jefe del Servicio de Neumología y coordinador de la UMA de dicho centro sanitario perteneciente al Grupo Quirónsalud, el doctor Nicolás González, la neumóloga María Jesús Rodríguez y la inmunóloga Victoria del Pozo.

A modo de resumen inicial, Nicolás González explicó, a grandes rasgos, que “el asma es una enfermedad pulmonar que se produce por la obstrucción de los bronquios y que es reversible gracias a los tratamientos que se administran en la actualidad”. No obstante, añadió que “se trata de una patología prevalente y muy heterogénea, que está infravalorada y no diagnosticada en la mayoría de los casos”.

Además, el jefe del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz subrayó que “el asma es una enfermedad mal percibida por los pacientes, lo que puede dar lugar a un incremento del cuadro de agudizaciones de la misma”. Según los datos facilitados por este especialista, en el mundo existen 300 millones de personas con esta enfermedad y en España se alcanza la cifra de 3,5 millones de pacientes afectados.

Enfermedad no controlada

En su forma grave, González resaltó que se debe a que “los pacientes responden mal a los tratamientos y llega a perjudicar en la calidad de vida de los mismos, tanto en el ámbito personal como en el laboral”. En esta línea, María Jesús Rodríguez detalló que “el asma grave es una enfermedad conocida, pero infravalorada en cuanto a la baja percepción de la gravedad que puede llegar a tener”.

Además, dicha neumóloga insistió en que “no se puede decir que el asma sea una enfermedad controlada, ya que produjo 1.118 muertes en 2017, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), una cifra superior a la del 2016”. Sobre la mortalidad registrada en España en 2018, el jefe de Neumología de dicho hospital apuntó que “el asma ha producido 1.178 fallecidos”.

Por este motivo, González remarcó la importancia que tiene distinguir en el diagnóstico “los fenotipos de asma para poder ajustar mejor el tratamiento en el paciente, ya que esta enfermedad, si no se detecta, puede llegar a incrementar el riesgo de complicaciones y muerte”.

Para que los pacientes de asma grave puedan ser evaluados de una manera más integral por diversos especialistas de los Servicios de Neumología, Inmunología y Alergología, la Fundación Jiménez Díaz cuenta con la UMA, “una de las unidades de referencia en España acreditada como excelente por las sociedades españolas de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC)”, indicó este especialista.

Alto nivel de contaminación

En relación con el asma ocupacional, Mar Fernández expuso, durante esta jornada organizada junto a AstraZeneca, que “existen dos grupos: con peso molecular alto y con peso molecular bajo, que es el que cada vez está emergiendo con más fuerza y es el que se da dentro de la industria”, y de manera más específica “en los profesionales de peluquería y estética”.

Dados los altos niveles de contaminación en ciudades como Madrid, esta alergóloga comentó que “afecta mucho a los pacientes de asma haciendo que empeoren, algo que resulta perjudicial también para el resto de personas que padecen otro tipo de enfermedades pulmonares y puede ser un factor que predispone a este grupo de patologías”.

En consecuencia, el asma es una patología “tratable y curable con vacunas”, resumió Fernández, a lo que añadió que, “con los nuevos fármacos, se abre una puerta a la esperanza para llegar a decir que es curable”. De cara al futuro, manifestó que “se pretende modificar el mecanismo que la produce”.

Por su parte, Victoria del Pozo concluyó que “el modelo de Medicina multidisciplinar aporta grandes ventajas para el paciente, ya que facilita la integración de conocimientos y el abordaje de dicha patología con una perspectiva integral, sobre todo, ahora que estamos en una nueva etapa en la forma de enfrentarnos al asma que se acerca cada vez más a la Medicina de Precisión”.

Autora:

Fuente Original: ActaSanitaria

El aumento del tabaquismo lastra los avances en cáncer de pulmón

Los oncólogos alertan sobre la necesidad de acotar al máximo los espacios del fumador

Ante los datos de la encuesta, los oncólogos no han tardado en reaccionar. Especialistas del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP), asociación que que aglutina a 460 expertos de todo el país, alertan de que el aumento del número de fumadores en España «lastrará los avances logrados» frente a este tipo de tumor, no en vano recuerdan que el 80% de los casos de cáncer de pulmón están directamente relacionados con este hábito.

Por eso, reclaman a la Administración una regulación «más restrictiva», y piden más recursos públicos para ayudar a los fumadores a abandonar el hábito y una política fiscal «mucho más agresiva» con este producto. «Lo que hagamos hoy se verá reflejado en los próximos veinte años en cuanto a mortalidad e incidencia del cáncer de pulmón», apuntan.

Así, estos especialistas consideran necesario ampliar la regulación actual para acotar al mínimo los espacios del fumador, incluso en ámbitos domésticos, ya que inhalar humo de terceros es también perjudicial para la salud, sobre todo en niños pequeños. «Debemos seguir el camino emprendido por otros países de la Unión Europea que han regulado la exposición de los menores al humo de terceros, aunque éste se desarrolle en el ámbito familiar», explican.

Además, desde el GECP insisten en que proteger a los menores del tabaco sigue siendo la asignatura pendiente en este país. «Es necesario que la sociedad se conciencie de que las adolescentes están fumando más y esto supone un grave problema de salud que tendrá consecuencias inmediatas, como un mayor impacto de patologías como el cáncer de pulmón en las mujeres en la próxima década».

El Ministerio de Sanidad no descarta frontalmente que una de esas nuevas normas sea la prohibición de fumar en el coche familiar, en el que se transportan niños. Al ser del ámbito privado, como lo es también el domicilio, la ministra prefiere apelar a la responsabilidad de los padres, puesto que «lo son para cuidar a sus hijos en todos los ámbitos, y esa responsabilidad debe operar también en el ámbito privado».

Fuente Original: DiarideTarragona

El 71,7% de los menores de 12 años está expuesto al humo ambiental del tabaco en España

El 71,7 por ciento de los menores de 12 años se expone al humo ambiental del tabaco en España, han concluido investigadores de la Agència de Salut Pública de Barcelona, el Institut Català d’Oncología, de la Generalitat de Catalunya y de la Universidad de Santiago de Compostela, entre otras instituciones.

La investigación, la primera que analiza la exposición al humo ambiental en diversos ámbitos de la población infantil en España y publicada en ‘Gaceta Sanitaria’, concreta que el 29,2 por ciento de los niños se expone al humo en casa o en el coche, mientras que el 42,5 por ciento lo hace en el ámbito público, informa Sinc.

En consecuencia, sólo un 28,3 por ciento de los niños menores de 12 años se libra del tabaco, según el estudio, que también relaciona el humo del tabaco con el asma, las sibilancias, la mala salud percibida y la exposición de los niños según el nivel de estudios de los progenitores y la edad de sus hijos.

Los resultados muestran que los menores cuyos padres tienen estudios primarios o no tienen estudios están expuestos en mayor proporción al humo ambiental del tabaco en el ámbito privado, particularmente un 41,8 por ciento frente al 31,4 por ciento de menores con padres o madres con estudios secundarios y al 23,1 por ciento de los que tienen estudios universitarios.

Además, el 39,2 por ciento de los padres, madres o tutores legales sin estudios o con estudios primarios percibe una mala salud de sus hijos. La cifra se reduce al 25,9 por ciento de los progenitores con estudios secundarios y al 20,7 por ciento de los que cuentan con estudios universitarios.

Más exposición según los niños crecen

Asimismo, en el ámbito privado se observa una asociación positiva entre la exposición al humo ambiental de tabaco y el asma y una peor salud percibida en niños y niñas de entre seis y once años con padres o madres con estudios primarios o secundarios.

“Un menor nivel de estudios de los padres y madres se correlaciona con una menor conciencia de los riesgos de la exposición al humo ambiental del tabaco”, han apuntado los investigadores, que han agregado que los resultados concuerdan con estudios y relaciones previas.

El trabajo también muestra un aumento de la exposición al humo ambiental del tabaco en el ámbito privado a medida que aumenta la edad de los niños. “Determinados comportamientos, como no fumar en presencia de menores o no permitir que se fume en el hogar son menos frecuentes a medida que los hijos crecen”, han indicado los investigadores.

Fuente Original: DiarioEnfermero

La ansiedad y la depresión influyen en el control del asma

La ansiedad y la depresión constituyen un riesgo independiente en el control del asma. La supervisión de dicha enfermedad respiratoria crónica puede mejorar significativamente los niveles de ambos trastornos mentales, así como la función pulmonar.

La ansiedad y la depresión son trastornos frecuentes en pacientes con asma. Por ello, se asocian a una mayor frecuencia de exacerbaciones de la patología, una mayor utilización de los recursos sanitarios (como consultas extras o atenciones en urgencias) y a un mal control de la enfermedad.

Un reciente trabajo multicéntricoen el que participaron 180 neumólogos y alergólogos españoles bajo la coordinación de médicos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Fundación Jiménez Díaz de Madrid y del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau– se propuso averiguar la asociación del diagnóstico de asma con síntomas de depresión o ansiedad y con su grado de control.

“Estas asociaciones se realizaron al inicio del diagnóstico y a los seis meses, tras un tratamiento solo para el asma y realizado por un especialista”, explica Joaquín Sastre, primer firmante del estudio y profesor de la Facultad de Medicina de la UAM.

“Para ello –agrega– incluimos a 3.182 pacientes asmáticos que fueron evaluados por primera vez por los especialistas en neumología o alergología. Lo primero que se realizó fue confirmar el diagnóstico de asma y medir con diversos cuestionarios estandarizados su nivel de control, así como su nivel de ansiedad y depresión. Posteriormente el especialista decidió el tratamiento y los pacientes fueron evaluados a los tres y seis meses tras la primera consulta”.

De este modo, el trabajo –realizado con el apoyo de Mundipharma España y publicado en The Journal of Allergy and Clinical Immunology– evidenció que en la primera consulta el 24% de los pacientes fueron diagnosticados de ansiedad, y el 12% de depresión.

“Las cifras de ansiedad en las personas con asma son claramente más altas que las de la población general española (9%), si bien las cifras de depresión son similares”, detalla Sastre. 

Después de seis meses, los investigadores pudieron observar que tanto la ansiedad como la depresión mejoraron de forma significativa. De igual forma evidenciaron una importante mejoría de la función pulmonar y del control del asma.

“Esta mejoría en el seguimiento –asegura Sastre– es realmente la novedad del estudio, pues ya se había demostrado en otros estudios que los pacientes asmáticos tenían más ansiedad que la población general. Los pacientes que durante el estudio no mejoraron su ansiedad o depresión tuvieron más exacerbaciones de asma y utilizaron más recursos sanitarios”.

De acuerdo con los resultados del estudio, tras seis meses de tratamiento, de los 3182 pacientes involucrados en el estudio, el 15.3% sufría de ansiedad, y el 8.1%, de depresión. Esto quiere decir que en el caso del primero, hubo una reducción del 9% de los casos, y, en el caso de la segunda, la reducción fue del 4%. 

Influencia sobre el control del asma

Tras un complejo análisis estadístico, los investigadores concluyeron que la ansiedad y la depresión actúan independientemente de otros factores en un mal control de los síntomas asmáticos. De hecho, la ansiedad mostró una influencia casi 4 veces mayor sobre el control del asma en comparación con la depresión. 

El trabajo destaca que la depresión, y especialmente la ansiedad, deben ser tenidas en cuenta en todos los pacientes asmáticos, y que el mero tratamiento correcto del asma es capaz, en la gran mayoría de los pacientes, de mejorar estos trastornos del ánimo. Sus consecuencias también se traducen en un mejor control de los síntomas de asma, una mejoría en la función pulmonar y una disminución en el uso de recursos sanitarios.

Fuente Original: elEspectador

El tabaco también afecta al medio ambiente y sus trabajadores

La exposición continua a la planta del tabaco y su nicotina a través de la piel provoca la enfermedad del tabaco verde, con náuseas, vómitos, cefalea, debilidad muscular y vértigo

Cuando se habla de que el tabaco es perjudicial siempre se tiende a pensar en las consecuencias físicas de la persona fumadora, pero en realidad, el tabaco afecta a más niveles, incluyendo daños al medio ambiente y también en problemas a los trabajadores de dicha industria. Ese es el mensaje que han querido lanzar desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

En concreto, se trata de analizar el posicionamiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto al tabaco y el medio ambiente, publicado en Archivos de Bronconeumología, la revista científica de SEPAR. En el mismo, se concluye que el tabaco es el causante de un daño importante sobre el medio ambiente pero ni los fumadores, ni los consumidores, ni los responsables de políticas ambientales conocen este impacto.

Aportando datos más concretos, insisten en que solo la manufactura consume grandes cantidades de recursos naturales, emplea pesticidas y productos químicos y es el paso más contaminante en la producción del tabaco. Asimismo, hasta dos de cada tres colillas del tabaco de cuarta mano se lanza al medio ambiente y son basura tóxica que va a parar a las calles, desagües, el aire y el mar. Todo ello teniendo en cuenta que la contaminación también repercute en la salud de la población.  Es por ello que desde SEPAR se defiende que se requieren estrategias definitivas y mantenidas para luchar contra este efecto medioambiental.

Problemas en poblaciones concretas

Según Carlos A. Jiménez Ruiz, presidente de SEPAR, “tanto el cultivo del tabaco como su curado se encuentran asociados a una agricultura destructiva para el medio ambiente en países pobres y en vías de desarrollo”. Uno de los argumentos a favor, es que una plantación de tabaco reporta beneficios a los granjeros locales,  pero la realidad es que, según este informe “se ha visto que las granjas dedicadas al cultivo del tabaco no son rentables y que la exposición mantenida a la planta del tabaco perjudica la salud de los granjeros, que acaban desarrollando la enfermedad del tabaco verde”.

Asimismo, desde SEPAR se recuerda que no solo contamina el tabaco en sí mismo, sino los productos y desechos de su manufacturación. estos contaminantes son el tabaco de tercera mano o TTM, que son residuos químicos en un ambiente cerrado del tabaco de segunda mano (TSM), o corriente secundaria del tabaco, pueden reaccionar con otros, volverse más tóxicos y dar origen a partículas ultrafinas con capacidad para penetrar en los pulmones y ser altamente nocivas para la salud.

Todos estos residuos químicos se acumulan en el polvo, las superficies, los objetos o las cortinas. De esta forma, la población más vulnerable al TTM son los niños “por su inmadurez inmunológica, desarrollo incompleto y tiempo de exposición al TTM” y, en España, se ha visto que hay un aumento de riesgo de cáncer en niños expuestos al TTM, alerta el editorial de la OMS.

Además, el uso de pesticidas, como el dicloro difenil tricloroetano (DDT), y otros contaminantes orgánicos persistentes, prohibidos en países desarrollados tienen efectos en la salud, por exposición crónica, incluso en las personas que no cultivan directamente el tabaco. Algunos de estos efectos son trastornos en el nacimiento, tumores, cambios genéticos, desórdenes endocrinos, sanguíneos, neurológicos y psiquiátricos, concluye el informe.

Fuente Original: elmedicointeractivo

Una polémica campaña del Reino Unido promueve el cigarrillo electrónico para dejar de fumar

La Organización Mundial de la Salud ha pedido prudencia en la utilización de los cigarrillos electrónicos porque no se conocen sus efectos a largo plazo

Las autoridades sanitarias del Reino Unido han lanzado una polémica campaña para dejar de fumar que ha dejado perplejos a muchos expertos de la lucha contra el tabaco de Europa.

La idea de partida no era mala: aprovechar los últimos días del año para animar a los fumadores a dejar ese hábito tan nocivo como un propósito del nuevo año. El problema es que la campaña anima a hacerlo con la ayuda del cigarrillo electrónico, un dispositivo con nicotina y mucho más que vapor de agua al que la Organización Mundial de la Salud y la gran mayoría de los expertos antitabaco miran con recelo.

La campaña la firma la Agencia Inglesa de Salud Pública (PHE, en su acrónimo en inglés) y sus mensajes, en los que no se duda de calificar como «falsos miedos» explicativo que también ha levantado ampollas. El vídeo, colgado en internet, muestra un experimento muy básico con el que se intenta demostrar la inocuidad del vapeo, la utilización del dispositivo.

Experimento «tramposo»

Dos personas con bata blanca presentan tres urnas de cristal rellenas de inmaculadas bolas de algodón. A una de ellas se les empieza a echar el humo de un cigarrillo convencional, a la segunda el vapor del cigarrillo electrónico y a la última aire puro. Como era de esperar, los algodones de la urna de cristal después de recibir el humo de dos paquetes de cigarrillos acaban teñidos de un color marrón y con restos de alquitrán pegajoso. Los del recipiente del cigarrillo electrónico siguen blancos aunque húmedos por el vapor que emanaban y el tercero sin ninguna modificación, tal y como empezaron. Con esta escenificación, la agencia inglesa pretende demostrar que los pulmones de un vapeador (consumidor de cigarrillo electrónico) estarán tan a salvo como los algodones de la urna y más protegidos que si fumaran tabaco de combustión convencional.

Pero el experimento no convence a muchos. «El vídeo solo tiene el rigor de un programa de entretenimiento de televisión. Es un experimento tramposo y simplón», se queja Esteve Fernández, epidemiólogo y director de la Unidad de Control del Tabaco del Instituto Catalán de Oncología. Y argumenta: «No basta con fijarse en el color del algodón porque sabemos que el humo que desprende el cigarrillo electrónico no es solo vapor de agua. Contiene compuestos volátiles orgánicos, metales pesados y nicotina; no se ven pero no son inocuos y pueden ser cancerígenos y peligrosos para el corazón. Eso a simple vista no se ve, pero hallaríamos estas sustancias peligrosas si sometiéramos los algodones al análisis de un espectómetro de masas».

Tampoco convence otro de los mensajes que lanza la Agencia Inglesa de Salud Pública. Vapear, sostienen, es hasta un 95 por ciento menos peligroso que el tabaco. «Ese dato se basa en un estudio bastante sesgado denunciado por la revista médica British Medical Journal porque los autores tenían conflictos de interés con la industria de los cigarrillos electrónicos», recuerda el epidemiólogo.

Reducción de daños

A los expertos en tabaquismo les preocupa que Inglaterra recomiende vapear masivamente pensando en una reducción de daños. «Se traslada un mensaje peligroso: cambiemos el cigarrillo por el electrónico, como si fuera algo inofensivo. Cuando a largo plazo puede elevar el riesgo de infarto, cáncer o enfermedad pulmonar crónica. Lo que sí sabemos que es bueno es dejar de fumar», asegura Francisco Rodríguez Lozano, presidente de la red europea para la prevención del tabaquismo.

Productos testados

Y si no se consigue solo con voluntad hay otras ayudas farmacológicas (chicles o parches de nicotina, vareniclina..), terapia psicológica.. «Estos productos a diferencia del cigarrillo electrónico están testados y no producen ni cáncer, ni enfermedad cardiovascular o pulmonar», apunta este especialista.

Incluso el cigarrillo electrónico puede convertirse en una herramienta más si se utiliza con vigilancia médica y se reserva para las personas que durante muchos intentos son incapaces de abandonar su adicción.«La clave es que no se considere un producto inocuo», insiste. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha pedido prudencia en la utilización masiva de los dispositivos electrónicos porque se desconocen sus efectos alargo plazo.

La PHE, el organismo sanitario inglés que ha puesto en marcha la campaña, lo ve de otra manera: «Sería trágico que miles de fumadores no utilizaran el cigarrillo electrónico por falsos miedos», señalaba uno de sus responsables, el profesor John Newton.

«Entre los que nos dedicamos al tabaquismo estamos perplejos con esta campaña», reconocía el epidemiólogo Esteve Fernández. Este especialista tampoco se niega a recurrir al e-cigarrillo en su consulta en ciertos casos. «Otra cosa es empujar a un 20-30% de la población fumadora con algo que no sabemos cómo va a funcionar. Tardamos 20 años en demostrar la toxicidad del tabaco», recuerda.

Fumadores duales

Para arrojar luz sobre la toxicidad de los e-cigarrillos, el NIH (Institutos de Salud de Estados Unidos) ha patrocinado un estudio con más de 5.000 personas, entre los que había no fumadores, fumadores de tabaco, vapeadores y lo que se denomina en el argot científico fumadores duales, que son los que combinan cigarrillos convencionales con los electrónicos. Se midió la exposición a 50 productos químicos, entre los que había carcinógenos, nicotina y metales pesados, entre otras sustancias. Las toxinas presentes en los usuarios de dispositivos electrónicos fueron menores que en las de los fumadores, aunque también fueron mayores que en las personas que no usaron ningún producto, como se esperaba.

El hallazgo más interesante y preocupante, señalan los autores del estudio, es que los niveles de estos productos químicos eran más altos en los fumadores duales. El dato preocupa porque el 76% de los usuarios de cigarrillos electrónicos fumaban los dos productos al mismo tiempo.

 

Una revisión científica de La Fe ahonda en la relación entre apnea del sueño y el tromboembolismo pulmonar

El grupo de investigación de Circulación Pulmonar y Sueño del servicio de Neumología del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de València ha publicado un trabajo de revisión científica que ahonda en las investigaciones sobre la relación entre el tromboembolismo pulmonar (TEP) y la apnea obstructiva del sueño.

La revista ‘European Respiratory Journal‘, una de las revistas científicas de mayor impacto a nivel internacional en el ámbito de la Neumología, ha publicado este trabajo de revisión en el que también han participado las unidades de Circulación pulmonar y de Sueño del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, según ha informado la Generalitat en un comunicado.

Esta revisión plantea hipótesis fisiopatológicas novedosas y pone el acento en la existencia de varias “lagunas de conocimiento”. Así, el doctor Alberto García Ortega, neumólogo del Hospital la Fe, explica que la relación entre estas dos patologías es “bidireccional, compleja y aún insuficientemente conocida, por ello que esta publicación pone el foco en algunas lagunas de conocimiento y propone nuevas líneas de investigación”.

Cada vez hay “más evidencias” que identifican a la apnea obstructiva del sueño como factor de riesgo para el desarrollo de trombosis venosa. Al mismo tiempo, los pacientes con embolia pulmonar y una apnea del sueño no tratada podrían presentar peor evolución. Así mismo, el momento inicial de la embolia pulmonar puede impactar en el aumento de trastornos respiratorios durante el sueño.

INCIDENCIA DE LA ENFERMEDAD

El tromboembolismo pulmonar, tercera causa de muerte cardiovascular en el mundo, puede ser prevenible en pacientes que presentan determinados factores de riesgo identificables.

Por este motivo, los investigadores centran sus esfuerzos en identificar factores de riesgo adicionales y comorbilidades que podrían contribuir al desarrollo y gravedad del TEP. Por su parte, la apnea del sueño es una enfermedad respiratoria con una prevalencia elevada en la población general que se ha demostrado mayor de lo esperable en los pacientes con TEP, incluso después de ajustar por algunos factores de riesgo comunes, como la edad más avanzada y la obesidad.

Por ello, el aumento del conocimiento de las relaciones entre estas dos patologías se presenta como una vía para mejorar el manejo de estos pacientes.

ESTUDIOS POPE Y ESAET

Los equipos de investigación implicados en esta revisión científica están llevando a cabo dos amplios estudios sobre la relación entre el tromboembolismo pulmonar y la apnea del sueño. Estos dos estudios – nacionales y multicéntricos – ya puestos en marcha por este grupo de trabajo serán los mayores realizados hasta la fecha en esta área y su objetivo principal será el aportar “información clínicamente relevante” sobre la relación entre estas dos entidades que son “enormemente prevalentes” en la población general.

Las conclusiones de estos estudios arrojarán luz sobre el momento idóneo para realizar un estudio diagnóstico de apnea del sueño e inicio de su tratamiento en pacientes diagnosticados de tromboembolismo pulmonar.

Actualmente se desconoce cuál es el momento más adecuado para realizar este tipo de pruebas diagnósticas y, como explican los investigadores e investigadoras, “comprender mejor la etiopatogenia del tromboembolismo pulmonar condicionada por posibles eventos respiratorios acentuados en la fase aguda permitiría definir el momento idóneo para ello”. Los dos estudios se centran en pacientes con diagnóstico de embolia pulmonar aguda.

El primero de ellos, el estudio POPE (Prognostic significance of Obstructive sleep apnea in patients with acute symptomatic Pulmonary Embolism), tiene como objetivo estimar el riesgo incrementado de presentar eventos cardiovasculares en pacientes con apnea del sueño.

Por su parte, el estudio ESAET, en el que también colaboran los servicios de Cardiología, Hematología y Radiología del Hospital La Fe, evalúa la modificación de los trastornos respiratorios del sueño durante la fase aguda con respecto a una situación de estabilidad pasados tres meses y cómo se correlaciona ésta con el grado de disfunción ventricular derecha.

Fuente Original: 20minutos

«Hay que abordar el tabaquismo desde otro enfoque»

¿Qué hacemos con quienes no pueden o no quieren dejarlo? En la actualidad, sigue habiendo 1.000 millones de fumadores en el mundo, según la OMS

Este elevado número de personas enganchadas al tabaco se entiende porque dejar de fumar resulta difícil generalmente. De hecho, existen estudios que afirman que el 50% de quienes dejan de fumar vuelven a engancharse a los cigarrillos. Pero, por otra parte, existe también un importante número de personas que no tienen voluntad de dejar de fumar. ¿Qué se puede hacer para mejorar la salud o reducir el daño que provoca el cigarrillo a este importante grupo?

«El objetivo siempre es que el fumador deje de fumar, pero por desgracia es muy difícil y hay que introducir otras alternativas para conseguirlo o para reducir los daños del tabaquismo», defiende el doctor Antonio Sierra, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y exviceconsejero de Salud Pública del Gobierno canario. Sierra cifra en el 35% el número total de fumadores que no quieren dejar de fumar.

Medidas insuficientes

Por lo general, el colectivo médico insiste en la importancia de dejar de fumar, que es la tendencia que siguen las políticas antitabaco en España y en otros muchos países. Éstas se basan en la prevención y en la cesación. Sin embargo, el doctor Sierra defiende que este método no termina de dar los resultados esperados. «Cada vez se hace más evidente la necesidad de abordar el problema del tabaquismo desde otro enfoque. Hay que encontrar un método que permita introducir medidas complementarias para reducir el número de fumadores o los daños de fumar», explica.

El catedrático concede, asimismo, que ha habido una caída de fumadores en nuestro país como consecuencia de la crisis económica, las medidas restrictivas de publicidad de uso del tabaco y las medidas fiscales que gravan el producto y que, según sus propias palabras, hay que seguir implementando en el futuro. No obstante, considera que «no son suficientes». En España, el 46% de los hombres y el 35,8% de las mujeres declaran haber consumido tabaco en el último año.

En total, el 34% de los españoles encuestados consume tabaco de forma diaria –un 3,2% más que en 2015– según la encuesta Edades publicada recientemente por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. En cuanto a métodos alternativos, alrededor de 450.000 personas utilizan cigarrillos electrónicos en España.

Tanto el citado departamento ministerial como las diferentes comunidades autónomas no apoyan ninguno de los métodos alternativos al tabaco tradicional existentes actualmente. Todas estas administraciones advierten de la existencia de riesgos para la salud en los productos alternativos y desaconsejan su uso al no estar exentos de riesgos para la salud. Por el contrario, países como Reino Unido apoyan su utilización para la reducción de daños.

Debate riguroso

«El compromiso de los médicos deber ser intentar por todos los medios que la gente deje de fumar, pero lamentablemente hay un colectivo numeroso con el que no lo vamos a conseguir porque no quieren o no pueden, afirma el doctor Sierra. Según declara el propio especialista, «es fundamental que se evalúen estos productos alternativos y hay que rechazar las presiones por parte del propio Ministerio de Sanidad y los grupos antitabáquicos que pretenden evitar que se hable de estos temas en un contexto riguroso y constructivo al considerarlo una amenaza, cuando precisamente estas herramientas pueden suponer una verdadera ayuda».

Por el contrario, organismos internacionales de Reino Unido y Estado Unidos entienden que, para los que no van a dejar de fumar, hay que apoyarse en productos alternativos que sin ser inocuos, demuestran tener un importante potencial de reducción del daño. Concretamente, en Reino Unido. Las estrategias de reducción del daño en el tabaquismo representan un complemento muy potente a las políticas existentes de prevención. Éstas se basan precisamente en la introducción de alternativas de nicotina como los vaporizadores o los dispositivos de calentamiento de tabaco, entre otros. Además, los últimos datos del Ministerio de Sanidad británico, presentados en la Cámara de los Comunes, asocian a los vapeadores con mayores tasas de abandono del cigarrillo y aseguran más de 20.000 casos de éxito cada año.

La Organización Mundial de la Salud calcula que el coste de las enfermedades relacionadas con fumar es de mil millones de dólares anuales en el mundo. Por su parte, el doctor Antonio Sierra asegura que al año hay 50.000 muertes directas por fumar en España, unos 135 muertos al día. Sin embargo, defiende que no se deben al tabaco ni a la nicotina que éste contiene, sino al humo. «Hay un documento del Ministerio que dice que la nicotina crea la dependencia y el humo destruye el organismo», comenta.

El humo

Con esta teoría se explica que el problema del tabaquismo y las enfermedades derivadas del mismo están en el humo. Cuando los fumadores encienden y queman un cigarrillo se exponen a una gran cantidad de sustancias tóxicas que se producen por la combustión y entra en el organismo con la aspiración del humo.

De hecho, los científicos y médicos participantes en el Tobacco Harm Reduction Summit Spain –el primer congreso sobre la reducción de daños del tabaquismo que se celebra en España y que tuvo lugar en el mes de septiembre pasado–, se centraron en hacer entender esta idea. Inciden, asimismo, en que el peligro de fumar no está en la nicotina, sino en la combustión, que es la causante de la mayoría de sustancias tóxicas.

Aseguran que la nicotina no es cancerígena, aunque reconocen que sí adictiva. De este modo, la enfermedad llega por los componentes dañinos en el humo que se producen por la combustión del cigarrillo.

El Comité de Ciencia y Tecnología del Parlamento de Westminster también publicó un informe en el que revisa los estudios realizados hasta la fecha y señala que los cigarrillos electrónicos son un 95% menos nocivos. Con este argumento insta al Gobierno del Reino Unido a implementar una regulación basada en las evidencias científicas.

Revisión científica

Recientemente, el Gobierno británico ha respondido favorablemente a las recomendaciones del Legislativo y ha mostrado su apoyo a continuar la revisión científica de los cigarrillos electrónicos y productos de tabaco calentado y compartir la información con el público.

Así, con los métodos alternativos que no utilizan combustión los componentes dañinos se reducen significativamente, lo que puede ser una solución para aquellos fumadores que no quieren dejarlo o no pueden.

Componente psicológico

El doctor Antonio Sierra afirma que la dependencia al tabaco, como la de cualquier otra droga, con independencia de que sea legal o ilegal, tiene dos componentes. «Hay un componente físico-químico y otro psicológico muy fuerte. Por esa razón, se constata que existe un número elevado de fumadores que aunque se les dé nicotina les falta todo el componente psíquico de los gestos de fumar, las sensaciones, la inhalación, el componente social…», asegura.

Por esta razón, mantiene que en muchas ocasiones fallan a la hora de calmar la dependencia los productos sustitutivos de nicotina como los parches o los chicles. Las circunstancias mencionadas lo explican. «Lo que se trata con los cigarrillos electrónicos es que cuando un fumador que ha intentado dejar de fumar y no puede, se pase a estos modelos. O aquellos que no quieren dejar de fumar, así no pierden el componente psicológico pero reducen el daño», sentencia.

Las claves

Existen estudios que afirman que el 50% de los exfumadores vuelve a engancharse a los cigarrillos. Pero, por otra parte, también hay un importante número de personas que no quiere dejar de fumar.

Países como Reino Unido o Estados Unidos apuestan por alternativas que, sin ser inocuas, representan una gran oportunidad para reducir el daño de aquellos que no quieren dejar de fumar.

La prevención y la cesación son los ejes de la estrategia contra el tabaquismo en España. Sin embargo, la realidad es que este método no termina de dar los resultados esperados.

Autora: Carmen de Luis. 

Fuente Original: laRazón