El tabaco acorta la vida en más de diez años y empeora su calidad

Se le atribuyen un 82% de los cánceres de pulmón, un 27% de los infartos de miocardio y un 21% de los ictus

Un estudio elaborado recientemente por el Observatorio de Salud Comunitaria del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) estima que las mujeres que fuman viven 11 años menos de media que las mujeres que no lo hacen y los hombres 12 años menos. Según indica el ministerio de Sanidad, cada año más de 50.000 personas mueren prematuramente en el Estado debido al consumo de tabaco, tantas como si cada día se estrellara un avión con más de cien pasajeros a bordo, sin que quedase superviviente alguno.

En este sentido, la directora gerente de Atención Primaria del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, Santos Induráin, aseguró que el la mitad de las personas fumadoras morirán de forma precoz a causa de problemas derivados del tabaco.

Induráin indicó que los fumadores no solo viven menos, sino que viven peor, y es que al tabaco se le atribuyen un 82% de los casos de cáncer de pulmón, un 27% de los infartos de miocardio y un 21% de los ictus, siendo el tabaquismo la primera causa evitable de enfermedad y muerte.

Además, el informe del ISPLN muestra que los fumadores de hoy en día tienen mayor riesgo de tener cáncer de pulmón que los de hace unas décadas aunque fumen menos cigarros. A pesar de esto, señalan desde el observatorio, el abandono del tabaquismo a cualquier edad comporta beneficios. En concreto, dejarlo cuando uno tiene 40 años reduce la pérdida de vida en un 90% y hacerlo sobre los 60 años en un 40%.

Fuente Original: NoticiasdeNavarra

El cigarrillo electrónico como medio para dejar de fumar enfrenta a los médicos

La industria presiona para extender los nuevos dispositivos entre los jóvenes.

Los cigarrillos electrónicos y el IQOS (dispositivo electrónico sin humo diseñado por Philip Morris) han venido para quedarse. No sólo eso, se extenderán de manera masiva a partir del próximo otoño, con la previsible llegada de Juul (el 35% de Philip Morris), un cigarrillo electrónico que utiliza sales de nicotina, que tiene una forma atractiva, que no echa apenas humo, de muchos colores, muy barato y que está haciendo estragos en Estados Unidos, especialmente entre los menores y jóvenes.El 25% de los adolescentes americanos ya vaporea y el 80% usa el Juul.

La causa de su expansión no es otra que la voluntad manifiesta de la industria de dejar de lado el mercado tradicional de tabaco en el mundo occidental y volcarse en este tipo de dispositivos. La justificación de este giro comercial es que los cigarrillos electrónicos y sus variantes son menos dañinos que el tabaco tradicional y, además, pueden ser usados precisamente como medio para acabar con la adicción.

Explicaciones que, sin embargo, no convencen en absoluto a las autoridades sanitarias, empezando por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Creen que no hay estudios (más allá de los financiados por la propia industria) que demuestren de manera clara que son menos perjudiciales o que sirven para deshabituar la adicción tabáquica.

Al lado de la OMS se sitúa la gran mayoría de las sociedades científicas y médicas de España, aglutinadas en torno al Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), quien desde hace años advierte del riesgo de permitir la entrada de estos dispositivos en el mercado sin estudios claros y objetivos. Francisco Rodríguez Lozano, presidente de la Red Europea para el Fin del Tabaco (ENSP), insiste en que es “muy difícil” dar por buena la versión de que estos aparatos no son tan malos como el tabaco o que sirven para ayudar al adicto a dejar de fumar, cuando quien está detrás de ellos es la industria del tabaco, que vive de la adicción de millones de personas a esta sustancia.

La presidenta del CNPT, Regina Dalmau, cree que la industria está buscando nuevos consumidores tras la caída de los consumos de los últimos años. Los menores y los jóvenes son su objetivo, asegura. “Esos productos llevan nicotina y la nicotina está demostrado que provoca adicción…Ahí tienes entonces a nuevos adictos”.

La unidad de la profesión médica española contra los dispositivos electrónicos, sin embargo, se va quebrando. Algunos médicos, pocos, consideran que estos nuevos productos pueden servir para ayudar a los adictos a dejar el tabaco, un producto más nocivo, insisten, que los del cigarrillo electrónico.

Y echan mano de lo que está pasando en el Reino Unido, donde el porcentaje de fumadores se ha ido reduciendo paulatinamente hasta el 15%, al mismo tiempo que se ha ido incrementando el uso del cigarrillo electrónico. Según contó ayer John Britton, presidente del Grupo de Tabaquismo del Real Colegio de Médicos del Reino Unido, la Agencia de Salud Pública Británica (PHE) estima que el vaporeo supone una mínima fracción de los riesgos derivados de tabaco de combustión (un 95% menos), por lo que cambiar completamente del uno (fumar) al otro (vaporear) proporciona beneficios netos al propio fumador y a la sociedad en términos de salud pública.

Britton vino a Madrid a explicar el modelo británico en un acto en el que la Plataforma para la Reducción del Daño por Tabaquismo, presidida por un cirujano oncológico, Fernando Fernández Bueno, abogaba por el uso de estos dispositivos como instrumento para luchar contra el tabaquismo.

Desde la CNPT se insiste en que el caso del Reino Unido es diferente del español. “Llevan mucho camino andado previo. Allí la cajetilla de tabaco cuesta 11 euros, los paquetes de tabaco no llevan la marca y se financia la ayuda a dejar de fumar. Todo eso ha contribuido a abandonar el tabaco. En cuanto a los nuevos consumidores de los cigarrillos electrónicos, aún no se sabe el grado de adicción”, explica Rodríguez Lozano.

Fuente Original: laVanguardia

El tabaco de liar es tan perjudicial como el convencional, según un estudio de la Universitat Internacional de Catalunya

El tabaco de liar es tan perjudicial como el convencional, según un estudio liderado por investigadores de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC Barcelona) cuyos resultados se han publicado en la revista Environmental Research.

Además de este grupo de investigación, en el estudio han participado especialistas del Instituto Catalán de Oncología (ICO), del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), del Hospital Clínic de Barcelona, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona (UB), de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona y de la Red Catalana de Hospitales Libres de Humo.

El trabajo se ha centrado en el estudio de las nitrosaminas específicas del tabaco, los carcinógenos más prevalentes en el tabaco, en la saliva de adultos mayores de 16 años residentes en Barcelona. Algunas de estas nitrosaminas, como la NNAL, NNK y la NNN, están vinculadas directamente con el cáncer oral, de esófago y de pulmón.

Los resultados concluyen que las concentraciones de estas nitrosaminas específicas del tabaco son similares en la saliva de los fumadores que consumen tabaco de liar que en la de aquellos que fuman tabaco convencional.

En los últimos años se ha detectado un aumento del consumo de tabaco de liar, especialmente entre los más jóvenes, debido a que su precio es más bajo y a la falsa creencia de que es más saludable y natural.

En Europa, el consumo de tabaco empaquetado se redujo del 76 al 70 por ciento entre 2014 y 2017, mientras que el tabaco de liar creció del 23 al 24 por ciento en el mismo periodo. En el caso de la ciudad de Barcelona, si el consumo de tabaco convencional era del 89,1 por ciento entre 2004 y 2005, este cayó al 71,8 por ciento entre 2011 y 2012. En cuanto al tabaco de liar, el consumo pasó del 1,4 por ciento al 15,4 por ciento en los mismos periodos. Los expertos también advierten que los fumadores de otros tipos de tabaco, como la pipa o los puros, también están aumentando.

El tabaco provoca cada año cerca de un millón de muertes por cáncer en todo el mundo. En los países desarrollados, un 26 por ciento de las muertes por cáncer pueden atribuirse al tabaco, según datos de la Organización Mundial de Salud.

Equiparar precios y campañas de concienciación

Ante esta situación, los autores del estudio consideran que endurecer el precio del tabaco de liar y equipararlo al convencional podría ser una estrategia efectiva para controlar el consumo sobre todo entre los jóvenes. En este sentido, Àurea Cartanyà, primera autora del trabajo, ha explicado que el objetivo de esta medida sería que el tabaco de liar “no fuera una alternativa más económica” al tabaco empaquetado.

Además, José M. Martínez-Sánchez, responsable del Grupo de Investigación de Evaluación de Determinantes de Salud y Políticas Sanitarias de UIC Barcelona ha insistido en la necesidad de seguir con las campañas de concienciación y advertir que el tabaco de liar “es tan perjudicial como el convencional”. “Es importante seguir realizando campañas de salud en las escuelas para incidir en las edades en que los jóvenes empiezan a fumar”, ha añadido.

Fuente Original: GacetaMedica

Tabaco, hipertensión arterial, diabetes y obesidad envejecen precozmente nuestros cerebros

Los resultados de un estudio enfatizan la vulnerabilidad de la salud cerebral pero también el potencial de mejorar el deterioro cognitivo al abordar estos factores de riesgo modificables.

Los factores que influyen en la salud de nuestros vasos sanguíneos, como el tabaquismo, la tensión arterial elavada y la presión del pulso, la obesidad y la diabetes, están vinculados a cerebros menos sanos. Lo ha visto una investigación publicada en « European Heart Journal» que ha examinado las asociaciones entre siete factores de riesgo vascular y las diferencias en las estructuras de partes del cerebro. Los vínculos más fuertes se observaron en áreas del cerebro que se sabe que son responsables de las habilidades de pensamiento más complejas, y que se deterioran durante el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y la demencia.

Los investigadores, dirigidos por Simon Cox, de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido), examinaron las imágenes de resonancia magnética de los cerebros de 9.772 personas, con edades entre 44 y 79 años, que se inscribieron en el estudio del Biobanco de Reino Unido -uno de los resgistros más grandes de personas que tiene datos disponibles sobre imágenes cerebrales-, así como información médica y de salud general.

A todas las personas se les había realizado un solo escáner. Este es el estudio de escáner único más grande del mundo sobre múltiples factores de riesgo vascular e imágenes cerebrales estructurales, según destacan los investigadores.

Los científicos buscaron asociaciones entre la estructura cerebral y uno o más factores de riesgo vascular, que incluían tabaquismo, presión arterial alta, presión del pulso alto, diabetes, niveles altos de colesterol y obesidad, según lo medido por el índice de masa corporal (IMC) y la relación cintura-cadera. Todos se han relacionado con complicaciones con el suministro de sangre al cerebro, lo que podría llevar a una reducción del flujo sanguíneo y los cambios anormales observados en la enfermedad de Alzheimer.

Encontraron que, con la excepción de los niveles altos de colesterol, todos los otros factores de riesgo vascular estaban relacionados con una mayor contracción del cerebro, menos materia gris -tejido que se encuentra principalmente en la superficie del cerebro- y materia blanca menos saludable -tejido en partes más profundas del cerebro-. Cuanto más factores de riesgo vascular tenía una persona, más pobre era la salud de su cerebro.

«La gran muestra del Biobanco de Reino Unido nos permitió analizar cómo cada factor estaba relacionado con muchos aspectos de la estructura cerebral», señala Cox. Además, hemos descubierto que «un mayor riesgo vascular está asociado con una peor estructura cerebral, incluso en adultos que de otra manera estaban sanos. Estos vínculos fueron tan fuertes para las personas de mediana edad como para las de edad avanzada, y la suma de cada factor de riesgo incrementaba el tamaño de la vinculación con una peor salud cerebral».

Tabaco, hipertensión arterial y diabetes fueron los tres factores de riesgo vascular que mostraron las asociaciones más consistentes en todos los tipos de tejidos cerebrales medidos. Sin embargo, los niveles altos de colesterol no se relacionaron con ninguna diferencia en las imágenes por resonancia magnética.

Tal y como subraya este investigador «destaca que las asociaciones entre los factores de riesgo y la salud y la estructura del cerebro no se distribuyeron de manera uniforme en todo el cerebro; más bien, las áreas afectadas fueron principalmente aquellas relacionadas con nuestras habilidades de pensamiento más complejas y aquellas áreas que muestran cambios en la demencia y la enfermedad de Alzheimer típica». Y, aunque las diferencias en la estructura del cerebro en general eran bastante pequeñas, continúa, «estos son solo algunos factores posibles de una gran cantidad de cosas que podrían afectar al envejecimiento cerebral».

Nunca es tarde

Para los investigadores lo positivo de su trabajo es que siempre se pueden hacer cambbios en el estilo de vida para mejorar el deterioro cerebral y cognitivo. «Los factores del estilo de vida son mucho más fáciles de cambiar que, por ejemplo, los genes, ya que ambos parecen afectar a la susceptibilidad a un peor envejecimiento cerebral y cognitivo. Debido a que descubrimos que las asociaciones eran tan fuertes en la mediana edad como más adelante, sugiere que abordar estos factores de manera temprana podría mitigar los efectos negativos futuros».

Y concluye. «Estos resultados podrían proporcionar una motivación adicional para mejorar la salud vascular más allá de los beneficios respiratorios y cardiovasculares».

Los autores reconocen algunas limitaciones en su trabajo: no incluye a personas mayores de 79 años y los participantes en el Biobanco de Reino Unido tienden a vivir en áreas menos desfavorecidas, lo que puede restringir la forma en que se pueden extrapolar los resultados a otras poblaciones.

Además, debido a que en el estudio solo valoraban las estructuras cerebrales y no se realizaban imágenes cerebrales funcionales o pruebas de habilidades de pensamiento, no se puede mostrar en este estudio cómo los cambios en la estructura cerebral podrían afectar a la función cognitiva. Sin embargo, aseguran, otros estudios han demostrado la relación entre un mayor número de factores de riesgo vascular y peores o decrecientes habilidades de pensamiento y demencia.

El siguiente paso de los investigadores es evaluar los vínculos entre los factores de riesgo vascular y las habilidades de pensamiento en los participantes del Biobanco de Reino Unido pero también en otros grupos poblacionasles.

Además, están analizando en el tiempo a personas mayores y realizando múltiples exploraciones y pruebas de habilidades de pensamiento. Toda esta información, afirman, aportará más información sobre el papel que juegan los factores de riesgo vascular en la reducción de los diferentes tipos de habilidades de pensamiento y en qué áreas del cerebro están implicadas.

Por último, esperan que estos hallazgos conduzcan al desarrrollo futuro de investigaciones cuyo objetivo sea comprender los mecanismos biológicos por los que diferentes fuentes de riesgo vascular podrían estar relacionadas con distintas áreas del cerebro y tejidos.

Autora: M. Gayo

Fuente Original: ABC

Imagen: Izda. áreas donde los efectos son más intensos (colores más cálidos); centro, extensión de los efectos detectables (amarillo y rojo), y dcha, muestra cómo cada factor de riesgo individual se superpone con todos los demás (nuevamente, los colores más cálidos muestran más solapamiento ). Los colores grises indican las áreas que no se vieron afectadas – Simon Cox, Universidad de Edimburgo

Los bloqueadores beta podrían mejorar los resultados de la EPOC

Las hospitalizaciones por enfermedad pulmonar obstructiva crónica fueron menos frecuentes en los pacientes que recibieron bloqueadores beta

Introducción

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es un problema de salud respiratorio común caracterizado por síntomas respiratorios persistentes, como disnea, tos y limitaciones del flujo de aire. La limitación del flujo de aire es causada por la destrucción del parénquima y el estrechamiento de las vías aéreas pequeñas, lo que lleva a un aumento de la resistencia de las vías aéreas pequeñas.

Los síntomas respiratorios se pueden mejorar con los agonistas β2; Medicamentos que estimulan los receptores β2-adrenérgicos que causan la relajación de los músculos lisos en las vías respiratorias y, por lo tanto, la broncodilatación.

Los receptores β-adrenérgicos están situados en células de músculo liso en muchos órganos y se dividen en 3 subtipos, β1, β2 y β3-adrenérgicos, según sus acciones específicas. Los adrenorreceptores β1 se encuentran principalmente en el corazón, donde la activación aumenta la frecuencia cardíaca y la fuerza de contracción.

Los adrenorreceptores β2 se encuentran principalmente en las vías respiratorias donde la activación conduce a la relajación muscular y la broncodilatación. Los antagonistas β-adrenérgicos (β-bloqueadores) son fármacos que bloquean los receptores β-adrenérgicos y se utilizan principalmente en el tratamiento de la hipertensión, arritmia cardíaca, infarto de miocardio y cardiopatía isquémica.

Los bloqueadores β se dividen en bloqueadores β selectivos y no selectivos β1, respectivamente, y los efectos principalmente beneficiosos se logran mediante el bloqueo de los receptores adrenérgicos β1 en el corazón y los vasos sanguíneos periféricos, por lo que la frecuencia cardíaca, la fuerza de contracción y la resistencia periférica se reducen.

Resumen

Los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) a menudo no reciben bloqueadores beta debido a la preocupación de que podrían exacerbar los síntomas respiratorios.

Usando registros daneses de 1995 a 2015, los investigadores estudiaron la incidencia de hospitalizaciones por EPOC entre 300,000 nuevos usuarios de bloqueadores beta y entre 1 millón de nuevos usuarios de otros agentes antihipertensivos; Se excluyeron pacientes con antecedentes de EPOC.

En comparación con los pacientes que recibieron otros agentes antihipertensivos, los pacientes que recibieron bloqueadores beta tuvieron riesgos ajustados significativamente menores para la hospitalización por EPOC (6,5 frente a 9,2 casos / 1000 personas-año; índice de riesgo ajustado, 0,8) y mortalidad por todas las causas (1,8 frente a 3.1 muertes / 1000 persona-años; aHR, 0.6).

Los resultados se mantuvieron sólidos en varios análisis de subgrupos, incluidos los subgrupos que usaron bloqueadores β selectivos β1 versus bloqueadores β no selectivos.
Comentario

Estos investigadores no examinaron las asociaciones entre el uso de nuevos bloqueadores β y los resultados en pacientes con EPOC ya diagnosticada.

Más bien demostraron que, en comparación con los no usuarios de bloqueadores β, los usuarios de bloqueadores β que posteriormente recibieron diagnósticos de EPOC no tuvieron peores resultados; de hecho, los resultados fueron mejores en la cohorte de bloqueadores β.

Ensayos anteriores han demostrado que los bloqueadores beta cardioselectivos son seguros en pacientes con EPOC estable y podrían mejorar los resultados en pacientes con EPOC que los inician por indicaciones cardiovasculares válidas.

Riesgo acumulativo de hospitalizaciones por EPOC.

Puntos centrales

• Los usuarios de bloqueadores beta tuvieron un riesgo general de 19,7% menor de hospitalización por EPOC en comparación con los usuarios de cualquier otro fármaco antihipertensivo durante el seguimiento.

• Los usuarios de bloqueadores beta tenían un riesgo general de muerte en un 44% menor de EPOC en comparación con los usuarios de cualquier otro medicamento antihipertensivo.

• Los resultados de este estudio abogan por cambios en la vacilación actual del tratamiento con bloqueadores beta en pacientes con riesgo de EPOC o concomitante.

Interpretación

El tratamiento con β-bloqueadores parece reducir el riesgo de hospitalización y mortalidad por EPOC en comparación con el tratamiento con cualquier otro fármaco antihipertensivo.

Autor: Anne Orholm Nielsen, Lars Pedersenb, Birgitte Fischer, Sodec Morten Dah Fuente: EClinicalMedicine 2019 Jan; 7:21. (https://doi.org/10.1016/j.eclinm.2019.01.004)  ß-Blocker Therapy and Risk of Chronic Obstructive Pulmonary Disease – A Danish Nationwide Study of 1·3 Million Individuals

Fuente Original: IntraMed

Los neutrófilos hipersegmentados se asocian con una función pulmonar reducida

Los neutrófilos son células inmunes innatas fagocíticas, que patrullan los vasos sanguíneos y se activan en respuesta a los desencadenantes inflamatorios. La activación da como resultado la migración de neutrófilos al sitio de la infección, donde los patógenos se pueden eliminar por fagocitosis o NETosis.

La inflamación caracterizada por neutrofilia de las vías respiratorias se informa en muchos casos de enfermedad obstructiva crónica de las vías respiratorias. Esto incluye del 20% al 30% de los casos de asma, más del 40% de los casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el 70% de los casos de bronquiectasias de fibrosis no quística (FQ).

Los científicos de la Universidad de Newcastle (Callaghan, Australia) y sus asociados, reclutaron a adultos a quienes les practicaron una broncoscopia con fines médicos o que les realizaban un procedimiento quirúrgico que involucraba intubación endotraqueal y tenían resultados de espirometría. Entre los participantes se incluyeron 78 adultos con enfermedad obstructiva de las vías respiratorias que comprende 39 con asma estable, 20 con EPOC y 19 diagnosticados como con bronquiectasias, además de 20 controles sanos.

Imagen: Fotomicrografía representativa del lavado bronquial (LB) de participantes con enfermedades obstructivas de las vías respiratorias. Los subconjuntos de neutrófilos se caracterizan según la cantidad de lóbulos en su núcleo (Fotografía cortesía de la Universidad de Newcastle).

La espirometría se realizó con un espirómetro Easy One, (ndd Medical Technologies, Andover, MA, EUA). Se realizó una broncoscopia flexible y se envió una fracción del lavado bronquial (LB) para exámenes de detección microbiana mientras se procesaba el resto. El LB se centrifugó y el sedimento celular se resuspendió en solución salina tamponada con fosfato a la concentración de 1 x 106/ml y se prepararon centrifugado celulares. Los centrifugados celulares se colorearon con May-Grünwald Giemsa (Beckman Coulter, Brea, CA, EUA) y se realizó un recuento diferencial de células por 400 células no escamosas.

El equipo informó que la cantidad de neutrófilos hipersegmentados era significativamente mayor en los participantes con enfermedad de las vías respiratorias en comparación con los controles sanos. Tanto el número como la proporción de neutrófilos hipersegmentados fueron más altos en los participantes con EPOC (mediana (Q1-Q3) de 1.073,6 (258,8–2.742) × 102/mL y 24,5 (14,0–46,5)%, respectivamente). Una mayor proporción de neutrófilos hipersegmentados en participantes con enfermedad de las vías respiratorias se asoció significativamente con un menor volumen respiratorio forzado en 1 s/porcentaje de capacidad vital forzada. En los participantes con EPOC, la proporción de neutrófilos hipersegmentados se asoció positivamente con la proporción de eosinófilos y negativamente con la viabilidad celular.

Los autores concluyeron que se puede observar la presencia de tres subconjuntos morfológicamente diferentes de neutrófilos en las vías respiratorias de los participantes con enfermedad de las vías respiratorias sanas y obstructivas, es decir, asma, EPOC y bronquiectasia. La mayor proporción de neutrófilos hipersegmentados en las vías respiratorias de los participantes con enfermedad obstructiva de las vías respiratorias se asoció con una función pulmonar reducida de estos participantes.

La proporción de neutrófilos hipersegmentados fue mayor en los participantes con EPOC en comparación con todos los otros grupos.

El estudio fue publicado el 28 de enero de 2019 en la revista BMJ OPEN

Fuente Original: LabMedica

Prueban el beneficio de la dieta mediterránea y el deporte en la función pulmonar

Un estudio realizado por investigadores leridanos de la Universitat de Lleida (UdL), el Hospital Universitari Arnau de Vilanova de Lleida (HUAV) y el Instituto de Investigación Biomédica de Lleida (IRBLleida) proporciona evidencias sobre el efecto perjudicial de la baja adherencia a la dieta mediterránea y la poca práctica de actividad física en la función pulmonar en pacientes sin enfermedad pulmonar conocida.

Los participantes en el estudio con menor grado de adherencia al patrón alimentario del área mediterránea presentan valores más bajos de parámetros espirométricos, como la capacidad vital forzada y el volumen espiratorio máximo en el primer segundo, ha informado este lunes el IRBLleida en un comunicado.

Cuanto menor es la actividad física realizada peores son los valores espirométricos presentados y los resultados son más marcados en las mujeres.

El grupo de investigación liderado por el jefe del Servicio de Endocrinología del HUAV, Albert Lecube ha realizado el estudio con 3.020 personas que han sido citadas a participar en ‘El Bus de la Salud’, un proyecto médico que permite conocer el estado de salud de las arterias -para valorar la posibilidad de lo que se conoce como enfermedad ateromatosa- y la detección de enfermedad renal oculta y diabetes en la población de Lleida.

El objetivo principal de este estudio es evaluar las asociaciones entre la adhesión a la dieta mediterránea y la práctica de la actividad física en la función pulmonar en una gran población con riesgo cardiovascular de bajo o moderado. Después de los resultados obtenidos, en que se confirma el efecto positivo de un estilo de vida saludable en la función pulmonar en personas sanas, los investigadores tienen previsto realizar futuros estudios para confirmar la efectividad de la dieta y la actividad física en la prevención de trastornos respiratorios.

Fuente Original: 20minutos

La supervivencia en cáncer de pulmón en estadios I y II es mayor en mujeres

El tipo histológico más frecuente es el adenocarcinoma en el 52% de los casos

Más de la mitad de los pacientes diagnosticados de cáncer de pulmón en estadios tempranos no sobreviven a los cinco años del diagnóstico. Los casos de este cáncer pulmonar son más frecuentes en hombres, de edad avanzada y mayoritariamente del tipo adenocarcinoma, pero las mujeres, los afectados de menos de 70 años y los casos que se pueden operar tienen una mediana de supervivencia más alta y, aun así, la mediana de supervivencia en este cáncer no supera los cinco años, según un estudio hecho en el área sanitaria de A Coruña (Galicia) y publicado en Archivos de Bronconeumología, la revista científica de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) y firmado por Olaia Pérez Martínez, Iria Vidal García, Carmen Montero Martínez, Mariano Provencio y Alberto Ruano Ravina.( en la fotografía superior )

El cáncer de pulmón y bronquios es la principal causa de muerte por tumores en España. En el año 2017 se registraron 22.089 defunciones en total: 17.241 en hombres (un dos por ciento menos que en el año anterior) y 4.848 en mujeres que representan un 6,4 por ciento más que en 2016. El cáncer de pulmón y bronquios se sitúa por primera vez como el segundo con mayor mortalidad en mujeres tras el cáncer de mama y sigue siendo el más frecuente en hombres.

Según datos americanos, en torno al 57 por ciento de los casos de cáncer pulmonar se diagnostican cuando ya hay metástasis y un 22 por ciento cuando ya hay diseminación a ganglios linfáticos regionales, mientras que solo el 16 por ciento son diagnósticos de tumores confinados en el lugar primario.

En cambio, en el área sanitaria de A Coruña, en la que se ha efectuado el nuevo estudio sobre las características de los diagnósticos y supervivencia del cáncer pulmonar, el porcentaje de diagnósticos de cáncer de pulmón en estadios I y II es algo más alto, del 21 por ciento.

El diagnóstico precoz es poco frecuente“El diagnóstico del cáncer de pulmón en estadios precoces es poco frecuente y, a menudo accidental, porque los síntomas en las fases iniciales son muy poco específicos. Estos casos pueden ser asintomáticos y todo esto conduce a un retraso diagnóstico. A menudo, los tumores pulmonares en estadio I y II se descubren de forma incidental, al estudiar otras enfermedades. Todo esto explica la escasa supervivencia global de este tipo de cáncer a nivel mundial, de un 15 por ciento a los cinco años.

Esto significa que hay margen para la mejora y, de ahí, que hayamos querido estudiar cuáles son las características de los diagnósticos y la supervivencia de cáncer de pulmón en nuestro medio”, explica Alberto Ruano, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Santiago de Compostela y miembro de Separ.

“Sin duda, el neumólogo tiene un importante papel en el diagnóstico de estos casos en estadios I y II, muchos de ellos sin síntomas o con síntomas poco específicos del cáncer pulmonar, mientras que el cirujano torácico lo tiene en el tratamiento quirúrgico de estos tumores primarios. El papel de ambos profesionales es clave para mejorar el diagnóstico y las opciones de tratamiento del cáncer de pulmón los casos en estadios iniciales, cuando aún son operables, y por lo tanto se puede alargar la supervivencia de los pacientes”, según Juan Carlos Trujillo, cirujano torácico y coordinador del Área de Oncología Torácica de Separ, que avanza que “desde el Área de Oncología Torácica de Separ se está iniciando un proyecto nacional para la mejora del screening del cáncer de pulmón que tiene por objetivo aumentar los casos diagnosticados en fases iniciales”.

Así, en el nuevo estudio publicado en Archivos de Bronconeumología, la mediana global de supervivencia fue de 57 meses, pero las mejores tasas de supervivencia correspondieron a mujeres y pacientes diagnosticados antes de los 70 años.

Principales resultados del nuevo estudio

El nuevo estudio se ha basado en una serie de pacientes diagnosticados de cáncer de pulmón en el Chuac, hospital de referencia del área sanitaria de A Coruña (Galicia) que atiende a más de 584.000 ciudadanos. Este trabajo ha sido de carácter retrospectivo y se ha realizado sobre dicha serie de casos de cáncer de pulmón primario en estadios iniciales I y II, que diagnosticados entre enero de 2011 y diciembre de 2015 y que han sido objeto de un seguimiento mínimo de dieciocho meses, que finalizó en diciembre de 2017.

En total se incluyó a 158 pacientes, 99 de ellos en estadio I, con una edad media de 69 años (con un rango de los 20 a los 90 años) y de los cuales la gran mayoría, el 81 por ciento, eran hombres.

Por género, el 81,9 por ciento de los hombres sobrevivió más de 18 meses frente al 93,3 por ciento de las mujeres, mientras que a los tres años sobrevivió el 61,3 por ciento de los varones frente al 79,4 por ciento de las féminas.

Por edad, los pacientes más jóvenes sobrevivieron más que los más mayores, puesto que a los 36 meses del diagnóstico estaban vivos el 54,8 por ciento de los mayores de 70 años frente al 73,6 por ciento de los de menor edad.

De todos los casos diagnosticados, solo el 12 por ciento (19 pacientes) no pudieron someterse a cirugía debido a su edad avanzada (la edad mediana era de 79 años, 10 más respecto al total de pacientes de la muestra) o por presentar otra dolencia respiratoria como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) u otras. La supervivencia fue mayor en aquellos sujetos que pudieron operarse.

Los adenocarcinomas, el tumor pulmonar más común

El tipo de tumor pulmonar más común, en el 52,9 por ciento de los casos, fueron los adenocarcinomas, seguido del carcinoma epidermoide en el 33,1 por ciento de los casos. El adenocarcinoma fue el tipo más común identificado en mujeres (el 73,3 por ciento de los casos) frente a un 48 por ciento en hombres; también fue el más común antes de los 70 años (el 62,2 por ciento), mientras que antes de los 70 años la proporción de casos de adenocarcinomas y carcinomas epidermoides fue similar.

El 76,3 por ciento de los participantes fueron derivados a la consulta de vía rápida de cáncer pulmonar por un hallazgo durante el seguimiento de otro proceso médico. De hecho, en el 43,6 por ciento de los casos se diagnosticó de forma incidental.

El 35,9 por ciento de los pacientes se encontraba completamente asintomático en el momento del diagnóstico y el 64,1 por ciento presentaba algún síntoma relacionado con el cáncer pulmonar como tos, disnea, hemoptisis (o tos con expectoración de sangre) y síndrome constitucional u otros menos frecuentes.

Perfil de los pacientes diagnosticados: fumadores y exfumadores

Entre los pacientes analizados del estudio se comprobó que solo el 12,1 por ciento de estos afectados por cáncer de pulmón no habían sido nunca fumadores, mientras que los fumadores activos fueron el 38,9 por ciento y predominaron los exfumadores, que representaron un 49 por ciento de toda la muestra. Un total de 117 presentaron un consumo acumulado de más de 30 paquetes al año.

Separ destaca que los fumadores de más de 30 paquetes al año presentaron una supervivencia menor, de 53 meses, frente a los fumadores de menos de 30 paquetes al año, cuya supervivencia fue de 72 meses.

Ante la escasa supervivencia de los casos de cáncer de pulmón y la baja detección en estadios iniciales, muy mejorable en su opinión, se ha propuesto la puesta en marcha de programas de cribado del cáncer de pulmón en fumadores, pero actualmente la eficacia y coste-efectividad de este tipo de programas aún es “incierta”, según lo califican los autores del estudio y esto explica que, a día de hoy, aún no se haya implementado un plan de cribado de forma reglada en la sanidad pública de ningún país europeo.

Destacan además que la mejor manera de evitar el cáncer pulmonar es no fumar o dejar de hacerlo si se es fumador, subrayando el hecho de que incluso es mucho más coste-efectivo financiar tratamientos de deshabituación tabáquica que financiar un hipotético programa de screening.

Fuente Original: RedaccionMedica

El envejecimiento y las enfermedades crónicas comparten factores genéticos

La población mundial de 60 años o más está creciendo más rápido que todos los grupos de edad más jóvenes, y se enfrenta a la marea de enfermedades crónicas que amenazan su calidad de vida y plantean desafíos para los sistemas de salud y economía.

El envejecimiento y las enfermedades crónicas comparten factores genéticos, según un estudio liderado por la compañía Gero y el Instituto de Física y Tecnología de Moscú (Rusia), que ha analizado las historias clínicas de más de 300.000 personas de entre 37 y 73 años en el UK Biobank, un biobanco que investiga las contribuciones de la predisposición genética y la exposición ambiental al desarrollo de una enfermedad.

La población mundial de 60 años o más está creciendo más rápido que todos los grupos de edad más jóvenes, y se enfrenta a la marea de enfermedades crónicas que amenazan su calidad de vida y plantean desafíos para los sistemas de salud y economía. Ahora, este estudio, publicado en la revista « Communications Biology», ha demostrado que las afecciones crónicas más prevalentes, como el cáncer, la diabetes, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), o la demencia aparentemente comparten un mecanismo subyacente común con la vejez.

Según la Ley de Mortalidad de Gompertz, el riesgo de muerte por todas las causas aumenta exponencialmente después de los 40 años, y se duplica aproximadamente cada 8 años. «Esta estrecha relación entre las enfermedades crónicas más prevalentes y la mortalidad sugiere que sus riesgos podrían ser impulsados por el mismo proceso, que es el envejecimiento», pronostica Peter Fedichev, fundador y director científico de Gero.

Para descubrir los factores genéticos asociados, los investigadores estudiaron los genomas de 300.477 británicos. En general, se descubrieron 12 locus genéticos que afectan la esperanza de vida saludable. Para confirmar que estos resultados son ciertos para otras etnias, utilizaron datos genéticos de participantes del UK Biobank con ascendencia europea, africana, sudafricana, china y caribeña.

Polimorfismo

De los 12 polimorfismo de un solo nucleótido (SNP), 11 aumentaron el riesgo tanto en los grupos del descubrimiento como en el de replicación. Tres genes, HLA-DBQ, LPA y CDKN2B, se asociaron previamente con la longevidad de los padres, un factor de la esperanza de vida en general.

Al menos tres locus genéticos se asociaron al mismo tiempo con el riesgo de múltiples enfermedades y la salud, por lo que podrían formar la firma genética del envejecimiento. HLA-DQB1 se asoció significativamente con la EPOC, la diabetes, el cáncer y la demencia, y se demostró que se asocia con la supervivencia de los padres.

Las variantes genéticas cercanas al gen TYR predijeron la muerte en la cohorte, y están implicadas en el inicio más temprano de la degeneración macular. El locus del cromosoma 20 que contiene C20orf112 no se asoció con la incidencia de ninguna de las enfermedades a nivel del genoma completo y, sin embargo, afectó a la salud de las personas estudiadas.

Cinco SNP asociados a la salud también se vincularon con una serie de rasgos como cáncer de piel, color de piel, ojos y cabello, bronceado y pecas, enfermedad coronaria, infarto de miocardio, niveles de colesterol y glucosa, IMC y diabetes tipo 2.

«El envejecimiento inevitable de la población mundial exige que la investigación sobre la longevidad se centre en la comprensión de las vías que controlan la vida saludable. Esperamos que nuestro trabajo eventualmente ayude a producir herramientas de diagnóstico novedosas en el campo de la genética del envejecimiento y a configurar el espacio objetivo para futuras terapias contra la vejez», concluye Peter Fedichev.

Fuente Original: ABC

 

El número de tumores asociados al tabaco se duplica en casi 20 años

Un nuevo estudio realizado en León, pero representativo de toda España, revela cómo el número de tumores asociados al tabaco se ha incrementado notablemente en las últimas décadas. Al analizar los datos disponibles entre 1997 a 2014, los investigadores han comprobado que el aumento de las cifras del cáncer relacionado con el hábito de fumar es más pronunciado entre las mujeres.

Los tumores asociados al consumo de tabaco se han incrementado notablemente en las últimas décadas. Un estudio que abarca desde 1997 a 2014 e incluye 7.103 casos en León revela que este aumento es especialmente marcado entre las mujeres. Las cifras son similares a las del resto de la población española y denotan la importancia de este factor de riesgo evitable.

En el primer trienio estudiado, de 1997 a 1999, la tasa de incidencia por cada 100.000 hombres era de 116,4 casos. En el último decenio que incluye este trabajo, de 2012 a 2014, llegó a 228. Las cifras entre la población femenina son más bajas, pero el incremento es más pronunciado. A finales de los años 90 se registraban 19,8 casos por cada 100.000 mujeres, mientras que en el último trienio analizado se llegó a 44,5, bastante más del doble.

“El 75% de los tumores analizados corresponden al cáncer de pulmón y vejiga, pero hay muchos más, como el de labio, lengua, encía, boca, orofaringe, nasofaringe, hipofaringe, fosas nasales y laringe, entre otros”, explica Lidia García Martínez, del Instituto de Biomedicina (IBIOMED) de la Universidad de León.

El incremento en el número total de casos cada año es muy marcado, de poco más de 300 en 1997 a cerca de 500 en 2014, según los datos publicados en la revista Medicina de Familia de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). “Estimamos que un 59% podían ser atribuidos directamente al tabaco, con unas 170 muertes cada año en el área de salud de León”, destaca la experta.

Entre los datos más llamativos del estudio también está el gran aumento registrado entre las mujeres, de unos 30 casos en 1997 a cerca de 80 en 2014. “Principalmente, se debe al aumento en la prevalencia de mujeres fumadoras iniciado en décadas anteriores y mantenido en la actualidad”, advierte Lidia García.

Mayor probabilidad en algunos municipios

Dentro de la provincia se aprecian algunas diferencias geográficas que vienen determinadas por el hábito tabáquico. Por eso el análisis incorpora el concepto de riesgos relativos, es decir, cuánto más probable es que una persona sufra cáncer (en este caso, asociado al tabaco) en un determinado municipio. El estudio indica que en Villadangos del Páramo y en Valencia de Don Juan la probabilidad de sufrir los tumores analizados es de tres y cuatro veces mayor, respectivamente, con respecto al promedio del área estudiada.

“Las diferencias geográficas encontradas manifiestan la necesidad de aplicar estrategias preventivas adaptadas a las situaciones locales, que permitan reducir las prevalencia de los fumadores y evitar la incorporación de los jóvenes”, comenta.

Los datos de esta investigación pueden ser útiles de cara a la prevención. En general, “el mensaje que queremos lanzar es muy claro, cada año el tabaco mata a más de siete millones de personas en el mundo, muertes que se podrían evitar dejando de consumirlo”, señala la investigadora del IBIOMED.

Para ello, “lo primero es saber que estamos ante un problema de salud pública totalmente evitable, reducir el número de nuevos fumadores al incrementar el precio del tabaco y dificultar su accesibilidad, y ayudando a los fumadores a dejarlo”.

Cáncer de laringe

Las cifras registradas en León están en consonancia con las del conjunto de España aportadas por otros autores, especialmente en cuanto a la incidencia de cáncer de pulmón y vejiga, que aumentan claramente en ambos sexos en años recientes.

No obstante, en esta área de salud también hay algunas particularidades. Por ejemplo, las tasas del cáncer de laringe en las mujeres son de las más altas de España, alrededor de un caso por 100.000 habitantes. En el caso de los hombres, presentan unas tasas de 14,6 por 100.000, valor similar al resto de comunidades.

“Esta distribución heterogénea de los tumores no se había observado en nuestra área, puesto que estudios previos del cáncer de pulmón y vejiga no obtienen la marcada diferencia geográfica que aparece al incluir todos los tumores relacionados con el tabaco”, apunta la experta.

Este mismo equipo ya ha estudiado con anterioridad los principales tumores que se registran en León: cánceres de colon, gástrico, mama, próstata y vejiga. A partir de ahora, en los próximos trabajos de investigación podrían ampliar el periodo de estudio de muchos de ellos o de seguir estudiando otros tumores relevantes.

Fuente Original: AgenciaSINC