Caso clínico

Deshabituación tabáquica en paciente con EPOC y repetidos ingresos hospitalarios

El consumo de tabaco es el principal factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)1 y, de hecho, se encuentra en el origen del 85-90 % de los casos de esta enfermedad. Los fumadores sufren más síntomas y un deterioro más acusado de su función pulmonar, con una mayor alteración en las pruebas funcionales y una mortalidad más elevada2. Todo ello refleja la importancia de la deshabituación tabáquica en los pacientes diagnosticados de EPOC.

Introducción Caso Clínico. Deshabituación tabáquica en paciente con EPOC

Se presenta el caso de una mujer de 65 años sin factores de riesgo cardiovascular, en seguimiento por Neumología, con diagnóstico de EPOC de dos años de evolución, fenotipo agudizador con enfisema de alto riesgo3.
En la última revisión en consulta externa, las pruebas funcionales registraban una capacidad vital máxima (FVC) de 980 mL (36,3 %), un volumen espiratorio máximo en el primer segundo (FEV1) de 500 mL (21,8 %) y un cociente FEV1/FVC tras la prueba broncodilatadora de 0,43.
Ingresada por quinta vez en el servicio de Neumología a raíz de una nueva exacerbación de EPOC, refería aumento de su disnea habitual con expectoración purulenta. A la exploración presentaba un estado general regular, con aumento del trabajo respiratorio y una saturación del 94% con gafas nasales a 3 litros por minuto. En la radiografía de tórax no se observaba condensación pulmonar ni derrame pleural (fig. 1).

A su llegada a planta se interroga a la paciente sobre su hábito tabáquico, a lo que refiere que comenzó a fumar a los 15 años, con un índice tabáquico de 87.

Había acometido dos intentos previos de dejar de fumar, uno mediante terapia sustitutiva de nicotina de tipo parche transdérmico y otro mediante cigarrillo electrónico; no tuvo éxito: a lo máximo que llegó fue a una abstinencia de dos meses. En ambos casos volvió a fumar por sintomatología ansiosa no controlada. Fumaba el primer cigarrillo antes de cinco minutos tras levantarse, con una puntuación de 9 en el test de Fagerström, de 9 en el test de Richmond y de 10 en la escala visual de motivación para dejar de fumar.

La cooximetría realizada en planta de hospitalización registraba 2 partes por millón.

Dado que el ingreso constituye un marco ideal para dejar de fumar4,5 ya que en él se dan diferentes factores que ayudan al abandono del tabaco, como el hecho de ser un espacio libre de humos, la asociación de los síntomas que provocan el ingreso con el consumo del tabaco y la presencia del personal sanitario, se decidió practicar una intervención avanzada sobre su hábito tabáquico; anteriormente, la paciente se había negado a cualquier tipo de ayuda y todos los intentos habían sido sin seguimiento médico.

Dado el fracaso anterior con otras terapias, se optó por el uso de vareniclina, que se inició en el medio hospitalario. No presentó eventos adversos con dicha medicación y fue dada de alta 8 días después de la resolución de la exacerbación de EPOC.

Al alta acudiría a seguimiento en la unidad de deshabituación tabáquica, con revisión a los 15 días del alta y, posteriormente, de forma mensual. En cada visita se reforzaba la autoeficacia de la paciente y se confirmaba la abstinencia tabáquica mediante cooximetría. Se prescribió un tratamiento prolongado con vareniclina con una duración de 24 semanas, dados los antecedentes de la paciente, la alta dependencia de la nicotina y la persistencia de síntomas del síndrome de abstinencia a las 12 semanas de deshabituación tabáquica, que alcanzó una puntuación de 14 en la Minnesota Nicotine Withdrawal Scale.

Un año después, la paciente permanece sin fumar y no ha registrado nuevos ingresos hospitalarios durante este tiempo; además, su calidad de vida ha mejorado y la progresión de su enfermedad se ha moderado.

Dejar de fumar endereza el curso de la enfermedad y evita ingresos, los cuales tienen un impacto negativo en el pronóstico, por lo que siempre se debe llevar a cabo un tratamiento integral de la EPOC que incluya el abordaje del tabaquismo en el tratamiento médico habitual.

Bibliografía

1. Vestbo J, Hurd SS, Agustí AG, Jones PW, Vogelmeier C, Anzueto A. Global strategy for the diagnosis, management, and prevention of chronic obstructive pulmonary disease: GOLD executive summary. Am J Respir Crit Care Med. 2013;187:347-65.

2. Kohansal R, Martínez-Camblor P, Agustí A, Buist AS, Mannino DM, Soriano JB. The natural history of chronic airflow obstruction revisited. Am J Respir Crit Care Med. 2009;180(1):3-10.

3. Miravitlles M, Soler-Cataluña JJ, Calle M, Molina J, Almagro P, Quintano JA, et al. Spanish Guidelines for Management of Chronic Obstructive Pulmonary Disease (GesEPOC) 2017. Pharmacological Treatment of Stable Phase. Arch Bronconeumol. 2017;53(6):324-35.

4. Rigotti NA, Clair C, Munafo MR, Stead LF. Interventions for smoking cessation in hospitalised patients. Cochrane Database Syst Rev. 2012;5: CD001837.

5. Sciamanna CN, Stillman FA, Hoch JS, Butler JH, Gass KG, Ford DE. Opportunities for improving inpatient smoking cessation programs: a community hospital experience. Prev Med. 2000;30(6):496-503.

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