26 personas mueren cada día en Catalunya por el tabaco

cigarrillos

El de pulmón es el cáncer más mortífero tanto en hombres como en mujeres. 9 de cada 10 pacientes de esta enfermedad son fumadores o lo han sido, porque hasta pasados 15 años tras haber dejado de fumar se pueden desarrollar tumores malignos

Leyes que van acotando el espacio permitido para fumar, y medicamentos que la Seguridad Social pone ahora al alcance de quienes fuman ayudan, pero no logran erradicar la pandemia del tabaquismo. Fumar mata de manera prematura a 8 millones de personas en el mundo cada año, advierte la OMS. En Catalunya, 26 fumadores o exfumadores mueren cada día por causas atribuibles a su consumo de tabaco, según el Departament de Salut.

Tras diversos años de cierto descenso del consumo, el pasado año, la Enquesta de Salut de Catalunya (ESCA) reveló que la prevalencia de fumadores pasó del 24% al 25,6%. Y, tal como explica el consultor y jefe de cirugía torácica del Hospital Clínic de Barcelona, Laureano Molins, “el 50% de fumadores de tabaco morirán de otra cosa, pero la mitad restante adquirirá un cáncer de pulmón, labios, boca, laringe, esófago, mama, infarto de miocardio, enfisema pulmonar, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), arteriopatía periférica, cáncer de vejiga…” “Fumar –añade Molins- significa que tú tiras una moneda al aire. Tú decides si te la juegas”.

El cáncer más mortífero

Nueve de cada 10 pacientes de cáncer de pulmón son fumadores o exfumadores. “No hay otra relación más estrecha que cáncer y tabaco”, expresa el doctor Molins. Y el de pulmón ya es la primera causa de mortalidad por cáncer tanto en hombres como en mujeres. “Entre mujeres, el cáncer más frecuente es el de mama, pero el que más mata es el de pulmón”, puntualiza el especialista del Clínic.

Por qué es tan elevado el cáncer de pulmón se explica, básicamente, porque el tumor en el interior de los pulmones no se puede ver a menos que se realice un TAC, un escáner acaba siendo la única visión directa y clara de lo que en la piel se ve a simple vista o en las mamas se nota con el tacto. Tumores en otros lugares, además, desarrollan mayores o más visibles síntomas, mientras que los del pulmón, “son muy ligeros: tos o, en el peor de los casos –puesto que apunta una fase ya avanzada del cáncer-, expulsión de sangre con la tos. En el pulmón no hay sensibilidad del dolor”, precisa Ramon Marrades, neumólogo del Hospital Clínic, donde analizan al año unos 250 casos de cáncer de pulmón. Aproximadamente el 80% de ellos no se pueden operar. “La mayoría de pacientes, a los cinco años fallecen. Es un cáncer devastador”, confirma Marrades. Él se dedica exclusivamente a diagnosticar ante una sospecha de cáncer. “Nos llegan porque el paciente al hacerse una radiografía, por cualquier causa, un clásico es una caída de la bicicleta, o revisión de una prótesis de mama, se localiza en la imagen una mancha en el pulmón”, explica Marrades.

15% de curación

Una vez realizadas las pruebas para tratar de confirmar el cáncer (TAC, PET TC, endoscopias, fibrobroncoscopias, biopsia de pulmón, analíticas generales y pruebas respiratorias), se presenta cada caso al comité de tumores torácicos que reúne a especialistas en neumología, cirugía torácica, radiología, oncología, radioterapia y anatomía patológica. Juntos deciden el tratamiento. “De cada 100 diagnósticos de cáncer, sabemos que solo un 15 o 16% vivirán, dependiendo del estado en el que hayamos localizado el tumor”, puntualiza.

Hay cuatro estadios, etapas de desarrollo en los que puede ser hallado el tumor. En las dos primeras –estadios 1 y 2- el tumor está localizado y es operable. No lo es si se halla en estadio 3 o 4, puntuación que equivale ya a una fase en la que el tumor se ha extendido y afecta ya a los ganglios o ha alcanzado otros órganos, la metástasis en la que las células cancerosas se han propagado. Los estadios 3 y 4, el 80% de los que se detectan, sí suelen acompañarse de expulsión de sangre al toser.

Si no se puede operar, radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia son los tratamientos posibles, pero con una media de supervivencia de dos años. En el caso de operar, 3 de cada 4 intervenciones de las 200 que se realizan al año en el Hospital Clínic son mediante videotorascopia, mínimamente invasivas, “con una estancia media de 4,5 días en el hospital”, concreta el cirujano torácico Laureano Molins. La mitad de los pacientes intervenidos quirúrgicamente, por lo tanto, a los que se halló su tumor en fases 1 o 2, se curan. La otra mitad sobreviven una media de dos años. De ahí que Molins apueste acérrimamente por realizar el cribaje en las personas de riesgo: fumadores entre los 55 y los 75 años de edad. También los exfumadores, “porque el riesgo de desarrollar el cáncer persiste hasta pasados 15 años después de haber dejado de fumar”, informa Molins. De ahí que el otro gran reto social sea lograr frenar los debuts de fumadores.

El pulmón, recuerda Ramon Marrades, “es muy resistente, pero acaba claudicando ante una agresión constante para la que no está preparado”. Hablando gráficamente, “una calada es como introducir en el pulmón un tubo en llamas, aire con multitud de tóxicos, como hidrocarburos, nicotina, incluso material radioactivo, y el cambio de temperatura que recibe en cada calada le perjudica. El pulmón, naturalmente, está hecho para inhalar aire limpio”, concluye.

Afrontar el trastorno de adicción

El debate sobre inversión en cirugías a las que se llega por haber fumado, frente a lo que no se invierte en el proceso de deshabituarse al tabaquismo está sobre la mesa. Sobre todo en la de especialistas en adicciones. «La adicción es una enfermedad, un problema importante y grave. Saber que a un fumador, por mucho que se juegue la vida, a veces cuando más se la juega, la ansiedad que eso le genera a menudo lo invalida más para dejar de fumar», expone la doctorada en Psicología 20 años al frente de la Unidad de Tabaquismo (dentro de Salud Mental y Adicciones) del Hospital Sant Joan de Déu de Manresa, Antònia Raich. “Los fármacos ayudan, sobre todo en el primer periodo, pero solos son insuficientes, falta el trabajo psicológico que el sistema no contempla en tabaquismo”, señala. La buena imagen del fumar es hoy una patata caliente para la salud mundial. “El fumador carga con la presión social, pero no recibe, ni busca, la asistencia que precisa una adicción”. El abordaje psicológico comprende tres fases: “Conocer cómo funciona esta enfermedad, y los circuitos neuronales del placer que reclaman la nicotina, entre otros temas. Crear estrategias para vencer la tentación de volver a fumar y prevenir las recaídas”, detalla Raich.

El tabaco durante el embarazo

El retraso en el crecimiento intrauterino es una de las consecuencias de fumar durante el embarazo. Pero, según apunta el especialista en medicina fetal y catedrático de la UB Eduard Gratacós, “cada vez tenemos más evidencias de afectación también en el desarrollo neurológico del feto”. El dato se constata en gestantes fumadoras, pero también en embarazadas que son fumadoras pasivas. Según detalla un informe de la Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías (Sociodrogalcohol), “el fumador pasivo inhala hasta 4.000 sustancias tóxicas”. Desde esta asociación advierten de que “las mujeres tendrían que ponerse en tratamiento de la adicción al tabaco cuando planifican quedarse embarazadas”. Un estudio de BCNatal (Hospital Clínic y Hospital Sant Joan de Déu), que Gratacós dirige,  reveló que a entre el 18 y el 30% de las gestantes investigadas, se les detectó nicotina en el cabello. “Cuando la embarazada realiza una calada o un trago de alcohol, debería pensar que es como a su futuro bebé le estuviera haciendo ingerir directamente lo mismo a la edad de 5 o 6 años”, alerta Gratacós.

Cribaje para frenar la mortalidad

Desde el año 2004, el cirujano torácico Laureano Molins batalla por lograr la implantación del cribaje que permitiría reducir las muertes por cáncer de pulmón de manera significativa. También supondría la rebaja de la factura farmacéutica social por tratamientos que la detección precoz de los tumores evitaría. Molins se apoya en estudios realizados en otros países. El primero de ellos, el National Lung Screening Trial (NLST) fue un ensayo clínico realizado en los Estados Unidos sobre 53.000 voluntarios. Demostró la disminución del 20% de la mortalidad por cáncer de pulmón. Otro, Nelson, efectuado en Europa, contó con más de 15.000 personas y confirmó también una disminución del 40% de muertes en mujeres y más del 20% en hombres. «Pero el siglo pasado una radióloga estadounidense, la Dra. Claudia Henschke, ya publicó resultados en esta línia sobre un millar de pacientes», explica el Dr. Molins. El cribaje consiste en realizar un TAC a la población de riesgo, fumadores y exfumadores de entre 55 y 75 años, tal como se viene haciendo en otros cánceres de control precoz como el de mama o colon. Para el pulmón, además, esa prueba son las únicas gafas capaces de ver tumores en primeros estadios de formación, con diagnóstico favorable.

Autora: Carme Escales

Fuente Original: elPeriodico