Las personas mayores fumadoras tienen un mayor riesgo de fragilidad

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Las personas mayores fumadoras tienen un mayor riesgo de fragilidad

Las personas mayores fumadoras tienen más probabilidades de desarrollar fragilidad, si bien aquellas que han abandonado el hábito tabáquico no parece que tengan un mayor riesgo a padecerlo, según ha mostrado un estudio realizado por expertos del Reino Unido y que ha sido publicado en la revista ‘Age & Aging‘.

El tabaquismo aumenta el riesgo de desarrollar patologías como, por ejemplo, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la cardiopatía coronaria, el accidente cerebrovascular y la enfermedad vascular periférica, las cuales pueden tener efectos negativos en la salud física, psicológica y social de las personas.

En este sentido, los científicos han intentado analizar la asociación que existe entre el tabaco y el riesgo de desarrollar fragilidad.

Para ello, definieron la fragilidad usando una combinación de cinco componentes físicos de la fragilidad: pérdida involuntaria de peso, agotamiento autoreportado, debilidad, velocidad de caminar lenta y baja actividad física.

Asimismo, reclutaron a 2.542 personas de más de 60 años a quienes dividieron en dos grupos: fumadores actuales y no fumadores. Los no fumadores se dividieron en otros dos grupos: exfumadores y los que nunca habían fumado fumadores. Además, los exfumadores se dividieron una vez más en dos grupos: los que lo dejaron en los últimos 10 años y los que abandonaron este hábito hace más de 10 años

De esta forma, los científicos comprobaron que el hábito de fumar actual se asoció a un riesgo aproximadamente 60 por ciento mayor de desarrollar debilidad. Sin embargo, no observaron asociaciones significativas entre haber fumado en el pasado y la fragilidad de los incidentes.

De los 1.113 exfumadores, 157 dejaron de fumar en los últimos 10 años y 956 dejaron de fumar hacía más de 10 años, si bien los riesgos de incidencia de fragilidad en ambos grupos no fueron significativamente diferentes a los de aquellos que nunca habían fumado.

Dado que fumar es un factor de estilo de vida modificable, y los fumadores que dejaron de fumar no parecen estar en alto riesgo de fragilidad, los investigadores han sugerido que el abandono del tabaco puede prevenir o retrasar la fragilidad, incluso en la vejez.

Vía: eleconomista

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