La exposición del feto al tabaco daña sus pulmones a largo plazo

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La exposición del feto al tabaco daña sus pulmones a largo plazo

La exposición prenatal del feto al humo de tabaco de segunda mano podría provocar daños en sus pulmones que se mantendrían en la edad adulta y aumentar el riesgo de sufrir en el futuro enfermedades respiratorias.

Desde hace décadas el tabaquismo es considerado como un grave problema de salud pública. La preocupación queda reflejada en un número creciente de estudios epidemiológicos y experimentales, muchos de los cuales han asociado la exposición al tabaquismo pasivo o humo de segunda mano durante el embarazo con resultados adversos en los recién nacidos.

Y no solo a corto plazo, ya que el último estudio que se ha llevado a cabo sobre el tema, en la Universidad Estatal de Luisiana (en Baton Rouge, EE.UU.), ha concluido, tras realizar una investigación en laboratorio con ratones, que la exposición al humo de segunda mano en el útero, especialmente durante las etapas críticas del desarrollo fetal, provoca cambios en la función pulmonar y la estructura de los pulmones, y aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades respiratorias a largo plazo.

El estudio, dado a conocer en la revista científica Respiratory Research, se ha centrado en un aspecto menos conocido hasta ahora, el grado en el que la exposición al humo de segunda mano durante el embarazo puede afectar el desarrollo pulmonar del feto y, si lo hace, durante cuánto tiempo se extenderían los efectos. Para ello, el equipo ha utilizado a ratones hembra embarazadas dividiéndolas en dos grupos: uno de los cuales permaneció en un recinto en el que el aire limpio se mezclaba con humo de tabaco, mientras que el otro grupo disfrutó de aire filtrado y totalmente limpio.

Diferencias en el desarrollo pulmonar de hombres y mujeres

Cuando la descendencia alcanzó la edad adulta, a los cuatro meses de vida, los investigadores examinaron sus pulmones, incluyendo la medición de la función pulmonar, pruebas de daño del tejido y análisis molecular. Al comparar los resultados de los ratones expuestos al aire con humo con los de los ratones no expuestos, se comprobó que los que habían sido expuestos a humo de segunda mano antes del nacimiento presentaban cambios en sus pulmones que sugerían daño de los tejidos de este órgano. Entre los animales expuestos al humo se observaron diferencias entre machos y hembras, ya que las pruebas de medición de la función pulmonar mostraron que los ratones adultos machos mostraban una capacidad pulmonar significativamente reducida, lo que no sucedía en el caso de las hembras.

Por último, el análisis molecular demostró que el tejido pulmonar de los ratones expuestos tenía varios genes alterados; uno de los cuales también es común a los seres humanos (el llamado alfa-1-antitripsina), y cuya deficiencia puede aumentar el riesgo de enfisema, entre otras enfermedades respiratorias de gravedad. Los investigadores señalan que sus hallazgos muestran que el desarrollo del pulmón difiere en los fetos masculinos y femeninos, y sugieren que los ratones machos pueden ser aún más susceptibles que los ratones hembra a los fallos que ocurren durante el desarrollo del pulmón en el útero.

Aunque el estudio está limitado por el hecho de que se llevó a cabo en ratones en condiciones experimentales y, por tanto, el humo de tabaco puede no tener el mismo efecto en los fetos humanos, los autores sugieren que sus hallazgos pueden explicar la relación entre la exposición al humo de segunda mano antes de nacer y un mayor riesgo de enfermedades respiratorias a largo plazo.

Muertes por tabaquismo pasivo en el mundo

El tabaquismo pasivo se produce cuando el humo que es exhalado por una persona que está fumando es inhalado por otra que no lo está haciendo, pero que se encuentra en un radio cercano. En ese humo se encuentran cientos de productos químicos tóxicos; es decir, que causan algún grado de daño al cuerpo. Y entre esos tóxicos se incluyen alrededor de 70 que está demostrado, según las últimas evidencias, que pueden provocar cáncer.

Pese a que en los últimos años parece notarse en los no fumadores una reducción de los biomarcadores de tabaco en sangre, orina, y saliva, las cifras siguen siendo demoledoras. Casi 900.000 personas de los siete millones que mueren por el tabaco en todo el mundo cada año son fumadores pasivos. Solo en España, por ejemplo, de las 60.000 muertes anuales que se producen como consecuencia del tabaco, entre 2.000 y 3.000 tienen su causa en el tabaquismo pasivo.

Vía: webconsultas

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