Epoc: tratarla a tiempo para no vivir sin aire

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Epoc: tratarla a tiempo para no vivir sin aire

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 10 segundos muere una persona en el mundo a causa de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc), condición que afecta a 210 millones de personas.

Esta afección, que dificulta la respiración hasta llevar a una disfunción pulmonar importante y en ocasiones irreversible, puede ser tratada precozmente para evitar el deterioro. Los principales candidatos a sufrirla son los fumadores.

“El cigarrillo es el factor de riesgo número uno”, alertan los neumonólogos cordobeses Ana María López (jefa del servicio del Hospital Privado) y Hugo Cambursano (del Instituto Lázaro Langer), quienes precisan que alrededor del 90 por ciento de los casos de Epoc afecta a fumadores y que el 40 por ciento de los fumadores desarrolla Epoc.

“La mayoría de los pacientes, comienza con síntomas alrededor de los 40 años de edad”, afirma Eduardo Giugno, director del Hospital del Tórax Doctor Antonio Cetrángolo, de Vicente López (Buenos Aires).

Los principales síntomas de la Epoc leve a moderada son dificultad respiratoria, tos o expectoración. Pero por lo general, los afectados “consultan cuando están sintomáticos y presentan limitación de sus actividades cotidianas, como realizar actividades físicas o tareas domésticas, o limitación de su actividad sexual”, dice.

Esto ocasiona que, al momento del diagnóstico, los pacientes hayan perdido hasta más de 50 por ciento de su función pulmonar, con mayor número de exacerbaciones (crisis) y hospitalizaciones, explica Giugno.

Tratamiento. El tratamiento de la enfermedad consiste en medicación y rehabilitación pulmonar. Las drogas empleadas son básicamente broncodilatadores, que ‘abren’ las vías aéreas, en forma regular (terapia de mantenimiento), y ante las crisis (‘terapia de rescate’).

Además, existen opciones más innovadoras, como el indacaterol, de reciente aprobación en la Argentina, que con una sola toma diaria ha demostrado mayor efectividad que las terapias disponibles para mejorar la función pulmonar, la disnea y la calidad de vida.

“Es diferente a los fármacos que ya había, y complementario de aquellos, porque funciona por mecanismos diferentes, al actuar en partes distintas de la vía aérea”, explica López.

“La adherencia al tratamiento es importante, pero también lo es que tiene una acción farmacológica que dura todo el día, con un efecto sostenido, sin altibajos, que se vincula en la mejoría de la función pulmonar”, precisa Cambursano.

Daniel Colodenco, presidente del 38º Congreso Argentino de Medicina Respiratoria, destaca a su vez que “también es importante el rápido mecanismo de acción broncodilatadora, ya que el paciente logra el efecto en menos de cinco minutos”.

En primera persona. “Tengo 66 años de edad, y me diagnosticaron Epoc hace casi 20 años. ¿Por qué tengo esta enfermedad? Por el cigarrillo. Yo fui siempre un fumador empedernido”, relata Luis J. Arpesella, presidente de la Fundación Argentina de Asistencia al Paciente con Epoc (Fundepoc).

“Cuando jugaba un partido de fútbol y me faltaba el aire, pensaba: ‘es por el cigarrillo’, pero no le daba mayor importancia. Para el fumador, el mal llegará mañana, pero en el presente está el placer. Dejar de fumar es muy difícil, porque se tienen síntomas: dolor de cabeza, de estómago, malestar, una serie de sensaciones desagradables que uno sabe que desaparecen con un cigarrillo”, cuenta.

Al respecto, Colodenco alerta que “uno de los problemas centrales en el diagnóstico de Epoc es que el fumador supone que fumar se asocia naturalmente a toser”.

“No consulta ante síntomas como flema, falta de aire o tos, cuando debería ser todo lo contrario, ya que esto da la posibilidad de detectar la enfermedad antes de que avance a estadios más graves”, advierte.

Cuando la fatiga fue creciente, Luis acudió al neumonólogo: “Me diagnosticó enfisema pulmonar, y me dijo que dejara de fumar. No le hice caso, y seguí fumando. En el ’92, mi cuadro se agravó, y mi médico me dio un ultimátum: o dejaba de fumar, o no me trataba más. Así estuve siete años, luchando por dejar de fumar, y en el ‘98 volví, ya siendo un ex-fumador, pero con una Epoc que no me dejaba vivir normalmente”.

Luis dice que al principio, “la falta de aire se siente sólo en los grandes esfuerzos, pero luego se percibe hasta en las pequeñas actividades, como al abrocharse los zapatos, el lavarse la cabeza bajo la ducha se vuelve una tarea ardua.

“Así, uno va evitando las situaciones que lo fatigan, y empieza a quedarse quieto, sentado, sin hacer nada, frente a la computadora, frente a la TV, y empiezan cuadros depresivos muy grandes”, concluye el paciente, que está bajo tratamiento y con oxígeno las 24 horas.

 

VIA: La Voz

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